Martes, 17 de Setiembre de 2019
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SALUD

Blackouts por exceso de ingesta de alcohol

Por: MSP. María Jocelyn Bravo Ruvalcaba
Médico egresada de la UASLP, Maestra en Salud Pública por la Escuela de Salud Pública de México del INSP.
@Ma_joshyta

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“Me olvido de cosas, he dicho. Sufro lagunas mentales y no puedo recordar dónde he estado o qué he hecho. A veces, me pregunto si estando bebida habré hecho o dicho algo terrible, y no puedo recordarlo”.

La chica del tren. Paula Hawkins. 

De acuerdo con un reporte de 2015 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Región de las Américas es la zona en donde más se consume alcohol; llegando a ocasionar 1 fallecimiento cada 100 segundos, según cifras de 2012; es considerado como el principal factor de riesgo de muerte y discapacidad en la población de 15 a 49 años.

Asimismo, se han identificado hasta 200 enfermedades y lesiones, siendo las mujeres las más afectadas; también se ha asociado con violencia intencional o no, negligencia, accidentes, afecciones emocionales, desatención a responsabilidades e incluso inestabilidad económica para las familias y la sociedad, en general.

Aunque hay evidencia científica de que beber cantidades moderadas, en especial de vino, ayuda a prevenir padecimientos cardiovasculares, son más las consecuencias negativas asociadas a su consumo. No obstante, los daños a la salud dependerán, además del sexo, del peso de la persona y la velocidad de ingesta, entre otros.

Uno de los efectos relevantes en el cerebro por ingesta excesiva son los llamados blackouts o periodos de amnesia, los cuales afectan la capacidad de formar nuevos recuerdos, pueden ser parciales o completos, y se presentan incluso en bebedores sociales. Esta disfunción aguda de la memoria se debe a que el alcohol perjudica la capacidad de almacenar información a largo plazo, especialmente en un área conocida como hipocampo.

Es importante señalar que, si la ingesta es abundante y rápida, alcanzando niveles elevados en sangre, la presencia de los blackouts es más probable, de ahí que se presenten con mayor facilidad en individuos que consumen alcohol con el estómago vacío. Por otra parte, las mujeres, debido a su constitución y metabolismo, son más propensas a presentar este padecimiento.

Los periodos de amnesia se pueden incrementar, si se combina con otras sustancias, como benzodiacepinas y marihuana. Y en la medida en que el consumo pasa a ser crónico, otras áreas del cerebro se ven afectadas, como el lóbulo frontal, relacionado con acciones de planificación, toma de decisiones y control de impulsos.

El gran problema de estos blackouts, muchas veces, es no poder recordar haber participado en actividades tan importantes como vandalismo, relaciones sexuales sin protección, conducir un automóvil o gastar dinero irresponsablemente.

El consumo de alcohol se describe en términos del contenido de dicha sustancia en las bebidas estándar, las cuales tienen entre 12 y 14 gramos, como una copa de vino o una lata de cerveza. Por ello, la recomendación es que para disminuir los efectos adversos se debe evitar: el consumo de riesgo, se define como beber regularmente de 20 a 40 g/día de alcohol en mujeres y de 40 a 60 g/día en varones; el consumo perjudicial, más de 40 g de alcohol/día en féminas y de más de 60 g/día en hombres; y el consumo excesivo episódico o circunstancial (también llamado binge drinking), al menos 60 g, es decir, cinco bebidas estándar por ocasión.