Sabado, 25 de Noviembre de 2017
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Culturas empresariales Parte V: Ingeniería en Comunicación Social y Organizaciones

Por: Mtro. Edgar Josué García López
Candidato a Doctor en Ciencias y Humanidades por la UNAM y la UAdeC. Investigador de la UCEM y del GICOM.
edgarjosuegl@hotmail.com

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En esta última entrega de la serie Culturas Empresariales se hablará de uno de los programas metodológicos que se pueden desarrollar para la consolidación  de una organización exitosa. Es cierto que las culturas de información, investigación, comunicación y participación no requieren mayores procesos para ponerse en marcha, sin embargo para asegurar beneficios permanentes es necesario un pensamiento estratégico que active de manera constante modelos para su fortalecimiento. Así como para la prevención y corrección de cualquier otra contingencia, esa es la principal tarea de la Ingeniería en Comunicación Social.

Esta metodología es susceptible de ser aplicada en cualquier ámbito de la vida cotidiana, por supuesto también en el emprendimiento. Su nombre no debe confundir a nadie, no se trata de un programa de comunicación organizacional o de procesos relacionados exclusivamente con la asistencia social, la política o el ámbito gubernamental. Se le llama “Ingeniería” porque concentra la aplicación de conocimientos científicos y tecnológicos en la innovación de operaciones concretas en el logro de objetivos; el término “Comunicación” hace referencia  al proceso de articular, la comunicación es articulación (como se ha explicado anteriormente), es decir vinculación estratégica; y por último se utiliza el concepto “Social” para establecer un énfasis en actividades del ser humano en grupo y no de manera individual.

La Ingeniería en Comunicación Social (en adelante ICS) tiene tres líneas de acción frente a una situación específica. Una es mantener las cosas tal y como están, lo que no es tan sencillo como en teoría parece ya que ocasiones hay cambios en la estructura organizacional o en el contexto externo que amenazan la estabilidad de una empresa, por ejemplo la variación en las divisas, preferencias del mercado, la competencia o las políticas públicas.

La segunda línea de acción consiste en alterar una situación parcialmente, en este caso se trata de hacer pequeños ajustes que permitan conservar lo que está funcionando correctamente y modificar lo necesario para ser competitivos. La tercera línea es la puesta en marcha de una transformación completa, lo que implica un cambio radical, una reingeniería para constituir una organización exitosa de lo que era una empresa en decadencia o fracasada. Cada una de estas opciones tiene un proceso específico, demanda acciones concretas para lograr ese objetivo, involucra procedimientos especializados que confluyan en el resultado esperado.

La ICS permite de forma permanente estar monitoreando las actividades que se desarrollan en cualquier empresa, y está compuesta por tres grandes etapas de desarrollo. Primero se encuentra el Diagnóstico, que como su nombre lo indica se trata de analizar un proceso –o serie de procesos– y describir el estado que guarda frente a un estado ideal. Enseguida está la fase del Diseño de Intervención para la solución de problemas detectados en la etapa anterior, y por último el momento de la Implementación de Estrategias diseñadas. De ser necesario el proceso puede volver a empezar cíclicamente al concluir la tercera fase.

¿Para qué sirve la ICS en una Empresa?

Este programa metodológico tiene diversos fines y utilidades en todas las áreas de desarrollo y crecimiento de una organización, desde lo mercadológico –en su estudio y operación–, la producción, la administración, publicidad, finanzas, hasta el factor humano y las relaciones que se deriven de éstas. Su proceso básico de diagnóstico, diseño e implementación es aplicable a cualquier departamento que requiera el cumplimiento de objetivos, es decir, a todas las áreas.

En específico la ICS puede fungir como un quinto elemento para el desarrollo de las culturas empresariales identificando en qué estado se encuentra cada una de las cuatro que se revisaron en las entregas anteriores, cuestionándose cómo andan los procesos de información, investigación, comunicación y participación, cuál hay que fortalecer o dónde se requiere mayor aplicación.

¿Quién puede implementar la ICS en una Compañía?

Por la complejidad de sus procesos de implementación y monitoreo constante este programa metodológico requiere de un especialista, un perfil profesional poco común, un Ingeniero en Comunicación Social; afortunadamente cada vez hay más consultores o asesores experimentados en México y en Latinoamérica, así como información y espacios de formación en esta metodología, de los que se puede echar mano.

Sin embargo, el obstáculo más grande para el desarrollo de la ICS en el ámbito empresarial no es la escasez de especialistas, sino el desconocimiento del programa y la desconfianza en la adopción de métodos innovadores. Barker (1995), afirma que uno de los principales enemigos del desarrollo de una idea son los paradigmas, concibiendo un paradigma como un modelo mental arraigado que inhibe cualquier proceso de cambio debido a su antecedente de que alguna vez funcionó correcta o incorrectamente, lo que deriva en miedo al fracaso o peor aún, miedo al éxito. Él mismo sugirió considerar que el éxito del pasado no garantizaba nada en el futuro.

La Ingeniería en Comunicación Social demuestra que hasta para mantener las cosas como están se requieren procesos de innovación frente a un contexto en constante cambio, lo que significa conocer perfectamente la situación y buscar alternativas viables para operar con el menor desgaste de energía posible. Una frase de Albert Einstein, físico de origen judío conocido prácticamente en todo el mundo por la Ley de la Relatividad General, resume muy bien el planteamiento de este programa: Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”.

Cinco puntos clave a considerar en el desarrollo de la Ingeniería en Comunicación Social en el ámbito empresarial:

  1. La Ingeniería en Comunicación Social es necesaria para desarrollar un pensamiento estratégico empresarial para fortalecer las culturas empresariales, así como para prevenir y corregir cualquier otra contingencia organizacional.
  2. Se habla de Ingeniería porque hace referencia a la aplicación de ciencia y tecnología en operaciones concretas para el cumplimiento de objetivos; la Comunicación le viene de procesos de articulación; y lo Social del énfasis de lo grupal sobre lo individual.
  3. La ICS tiene tres funciones específicas sobre una situación dada: mantenerla como está, modificarla parcialmente o transformarla completamente.
  4. Se compone de tres fases: El Diagnóstico, el Diseño de Intervención y la Implementación de la estrategia diseñada.
  5. Por su complejidad, el desarrollo de Ingeniería en Comunicación Social en las empresas requiere de un especialista.

La Ingeniería en Comunicación Social es un programa metodológico innovador, que en conjunto con las culturas empresariales de información, investigación, comunicación y participación constituyen un pentágono de éxito. Los cinco elementos son necesarios para encaminar una empresa hacia el crecimiento, la consolidación y la productividad. Ya existen casos documentados de procesos célebres que se han podido sintetizar en enunciados cortos, a manera de consejos, para facilitar su implementación en situaciones con condiciones similares; estas guías, sin ser recetas exactas, se han denominado Comunimétodos, de los que de ser posible se hablará en futuras ocasiones.

Referencias Bibliográficas:

Barker, J. (1995) Paradigmas: el negocio de descubrir el futuro. México: McGraw-Hill.

Galindo. J. (2014). Ingeniería en Comunicación Social. Hacia un programa general. México: BUAP.

García, E. (2015). Notas para comprender la relación entre participación y comunicación. O del por qué y cómo construir la cultura de participación en las organizaciones. En Galindo, J. e Islas, O. (Coords.). Ingeniería en Comunicación Social y Comunicación Estratégica. España: Sociedad Latina de Comunicación Social

Garza, J., (2000). Administración contemporánea. México: McGraw Hill.