Martes, 19 de Octubre de 2021

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STRATEGIAS

Descubriendo las tecnologías sociales en el ámbito organizacional

Por: DCH. Edgar Josué García López
Doctor en Ciencias y Humanidades, por la UNAM y la UAdeC; investigador de la UCEM y del GICOM
edgarjosuegl@hotmail.com

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¿Quién no quisiera tener una receta perfecta para poder realizar de manera exitosa todos los procesos de su organización? Desafortunadamente no existe. Sin embargo, cada uno podría ir construyendo sus propios esquemas o modelos que, sin ser una garantía total, favorezcan ciertos escenarios para el cumplimiento de objetivos. La clave radica en observar estratégicamente el comportamiento del día a día en el ámbito laboral y posteriormente sistematizar las acciones que tienen mayor impacto en el beneficio de la empresa, es decir, se trata de registrar tecnologías sociales para confeccionar un traje a la medida que sea maleable y perfectible, basado originalmente en la propia experiencia, pero mejorándose eventualmente mediante casos de éxito y fundamentación teórica; otra vez, como siempre, será necesario el binomio de ciencia y práctica.

Aunque el término aparece en la literatura tiempo atrás, es a principios del 2009 con la Ingeniería en Comunicación Social, propuesta por el GICOM, un colectivo de investigadores, desarrolladores e interventores sociales con sede en México, que las Tecnologías Sociales toman esta figura constructiva. Desde esta perspectiva se entiende por Tecnología Social a los cómo, las formas en que las personas hacen las cosas, son procesos propios que la gente crea, reproduce, refuerza, transforma o elimina a diario para conseguir algo; son actos específicos que se realizan con intenciones concretas. El nombre les viene justamente de considerárseles como un conjunto de conocimientos, instrumentos, recursos técnicos o procedimientos (como cualquier otra tecnología) que las personas desarrollan para facilitar sus procesos de interacción (o socialización) y con ello lograr el cumplimiento de algún objetivo en específico.

En este punto, entonces, es necesario distinguir entre acciones mecánicas y acciones estratégicas (o tecnologías); las primeras, las tecnologías mecánicas, son aquellas que se hacen automáticamente, de forma habitual en un marco que se supone constante, estable o secuencial, donde la revolución es raramente necesaria; mientras que las segundas, las tecnologías sociales, son operaciones intencionadas con fines bien delimitados, donde innovar es imprescindible y se requiere construir formas de intervenir el mundo desde el descubrimiento y la reflexión; manteniéndose alerta para equilibrar la tensión entre el orden y el desorden, lo complejo y lo simple, el conflicto y la articulación.

Por ejemplo, para generar un clima organizacional favorable se pueden distinguir tecnologías sociales en su sentido más simple como acciones específicas (dar la mano, decir buenos días, un abrazo, un reconocimiento, celebraciones, premios, ciertos lenguajes, entre otros) o en su sentido más complejo como procedimientos (manuales, guías, diagramas, por mencionar algunos). Lo importante es encontrar cuál acción es vital promover en cada escenario y momento. Para lo anterior es indispensable preguntarse: ¿qué acciones hacen falta?, ¿cuáles comportamientos son favorables?, ¿cómo se realizan? Y lo más importante, ¿cómo se fomentan y desarrollan?

En palabras de Jesús Galindo, miembro fundador del GICOM, un sentido más avanzado de comprender una Tecnología Social es como ir del know how al know that y viceversa. El know how, entendido como Diseño y el know that como Ejecución; una acción es saber cómo hacer algo, se refiere al dominio técnico; el conocimiento de ambos permite enseñar a otros cómo se hace, la noticia es que la mayoría de las cosas se hacen por know that. Lo que la Ingeniería en Comunicación Social propone es convertir ese know how en guías de operación, para lo cual primero requiere realizar diagnósticos, para posteriormente organizar modelos de operaciones.

La matriz de acciones necesarias para cumplir objetivos en cualquier organización deberá configurarse en patrones articulados para cada necesidad; por ejemplo, la rotación de personal: toda la serie de acciones que hacemos para evitarla son tecnologías, pero lo mismo sería para el reclutamiento y selección, o para incrementar las ventas, o para las relaciones públicas, y así en cada caso: según cada objetivo, ordenar las acciones clave, las indispensables para su cumplimiento, y en la suma de cada una de ellas se irá construyendo un sistema de información que más adelante derivará en guías, manuales o cualquier otro formato facilitador.

 

Cinco puntos clave para entender las tecnologías sociales aplicables al ámbito organizacional:

  1. La clave para construir y consolidar Tecnologías Sociales radica en la observación disciplinada y estratégica de las acciones cotidianas.
  2. Una Tecnología Social es una acción estratégica con una finalidad concreta; hacer algo para conseguir algo.
  3. Por lo tanto, la pregunta clave es: ¿qué Tecnología Social hace falta para cumplir determinado objetivo?
  4. A nivel macro, las Tecnologías Sociales son el uso de estrategias, tácticas o formas para la interacción, como por ejemplo la cortesía, el respeto, la disciplina o el orden, entre otros; a nivel micro serían aquellas acciones que las constituyen como el saludo, la puntualidad o la tolerancia. Entonces pueden ser estrategias y acciones.
  5. Sistemáticamente, una tecnología social se compone de la acción clave, en el espacio y el tiempo adecuado; es decir, acción estratégica más oportunidad.

En conclusión, conocer a profundidad lo referente a las Tecnologías Sociales hará más sencillo la interpretación del comportamiento humano, sus tendencias y trayectorias y, en consecuencia, permitirá de una manera más efectiva sistematizar y modelar procedimientos que fomenten espacios de trabajo óptimos para el cumplimiento de las metas en las que cada organización se desee concentrar.