Viernes, 15 de Noviembre de 2019
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PANORAMA INTERNACIONAL

Destino: París

Por: Guadalupe Loaeza
Autora de varios libros. Conductora de televisión y radio, articulista en diversos diarios y revistas de circulación nacional
@gloaeza

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Existen muchos tipos de viajes y cada camino es una historia. Los hay por placer, por estudios, por negocios y por necesidad; hoy les contaré de dos destinos. En esta ocasión, el mío me trajo hasta París, para mí, el mejor destino del mundo.

He de confesarles, como seguramente ya lo saben, que tengo una relación pasional e íntima con la Ciudad Luz. Para mí no es cualquier ciudad, es el principio de algo que no alcanzo a entender, adquirido tal vez cuando me encontraba todavía en el vientre de mi madre, época en la que no dejaba de leer literatura francesa y de escuchar música de Charles Trenet, Patachou y Jean Sablon. De allí que cada vez que llego a París, siento que cumplo un destino que tiene que ver con doña Lola. Sin embargo, yo asumo este destino con libertad, alegría y tranquilidad. No obstante, estoy consciente de que no todo aquel que emprende un viaje llega a su destino en paz, como es el caso de la Caravana Migrante hondureña, que atraviesa México huyendo de su país por la pobreza, falta de trabajo y violaciones a sus derechos humanos. ¿No son acaso las mismas razones por las que se van nuestros compatriotas a Estados Unidos? México no solo es un país de paso, pero de origen también. Duele escuchar, a través de Aristegui Noticias, estando una tan lejos, estas realidades. He aquí un destino de miles de centroamericanos, un destino de América Latina que no entiende Trump.

Hoy por la mañana, antes de desayunar en un cafecito cerca de la Torre de Montparnasse, compré varios periódicos franceses. En prácticamente todos ellos hablan de la Caravana Migrante. Por ejemplo, un reportaje de Libération cita al portavoz adjunto de la ONU, Farhan Aziz Haq: "Esta situación debe ser gestionada en total acuerdo con el derecho internacional y dentro del pleno respeto de los países a controlar sus fronteras". Igualmente, Aziz Haq insistió en decir que los demás Estados de la región (México) deben cooperar para resolver esta crisis. En la nota se menciona a Trump con respecto a su férrea postura de reducir significativamente la ayuda a Guatemala, Honduras y El Salvador, acusándolos de ser incapaces de evitar la huida de esos migrantes hacia Estados Unidos.

Es un verdadero dilema lo que estamos sufriendo en América Latina, por un lado, López Obrador dice recibirlos con los brazos abiertos y promesas de visas de trabajo; y, por el otro, quién les garantiza a estos migrantes que estas promesas se van a ver reflejadas en un país con las mismas carencias que las suyas. Si a esto se le agrega la xenofobia y la violencia durante el trayecto de estas personas, se hace de su destino un verdadero infierno. Como dice una de las tantas consignas de los que están defendiendo esta caravana: "nadie es ilegal".

Mientras leo los periódicos veo a los parisinos caminar con prisa, veo muchas parejas que se dan de besos, veo muchos millennials, pero no veo niños y eso que están de vacaciones. Tal vez están jugando en los parques o en sus casas encargados a la "babysitter". Busco notas sobre Emmanuel Macron y me topo con una de Le Monde, de Virginie Malingre, que apunta que el presidente de Francia se ha vuelto ("volvido" diría EPN) arrogante e impopular a los ojos de los franceses. En otros diarios mencionan su caída de popularidad de 11 puntos desde junio. "El descontento se presenta sobre todo entre los empleados, los obreros y los pensionados". Curiosamente en la misma época de su mandato, Hollande tenía 23% y Nicolas Sarkozy, 43%. No hay duda de que el destino de Macron se anuncia complicado.

El destino de muchos franceses de a pie tampoco es muy halagüeño: en el aeropuerto Charles de Gaulle, los pasajeros imprimen su pase de abordar y documentan sus maletas de modo electrónico y sin intervención humana. Al supermercado que fui esta tarde, hice mis compras y, al pagar, cuál no fue mi sorpresa de que yo misma escaneaba los códigos de barras, pagaba con mi tarjeta (devolvida) y empacaba mis artículos sin la ayuda de nadie. Me di cuenta de que todos estos trabajos, que han sido reemplazados por la tecnología, seguramente han tenido como consecuencia mucho desempleo. Aquí también existe una gran crisis de migrantes. Uno de los mayores problemas de Macron es precisamente el de la migración, el cual divide la derecha y la izquierda. Aunque se dice opositor del presidente de Hungría y de Italia, ambos contra los inmigrantes, muchos analistas aseguran que esta oposición se trata de una fachada, para quedar bien con Merkel.

Ya les seguiré contando de mi estancia parisina, sin por ello estar desconectada de mi país, cuyo destino me recuerda el dicho: "tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos".