Martes, 19 de Octubre de 2021

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CIENCIA Y TECNOLOGÍA

¿El fin de los tiempos? lo que nos dice la ciencia

Por: LCC. Gabriel Moreno Rodríguez
Productor; académico en el ITESM; director de noticias; analista en temas de tecnología y CEO
@gabofanfare

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En la película Interestelar, de Christopher Nolan, uno de sus personajes menciona la memorable frase: “No le tengo miedo a la muerte, le tengo miedo al tiempo”. Pero ¿qué nos dice la ciencia?

El fin del Sol y de la Tierra

Es bastante sabido que nuestro planeta tiene una fecha de expiración, dictada por nuestro Sol y el día que se quede sin hidrógeno para producir energía.

Pero antes, vale la pena mencionar que la Tierra seguirá orbitando por varios millones de años más, es muy probable que exista por más tiempo que nuestra propia especie y sus subsecuentes evoluciones. Durante ese periodo, vivirá cambios climáticos, pasará del calentamiento global a nuevas eras de hielo en un ciclo casi interminable; continentes se romperán y formarán otros nuevos por el movimiento de las placas tectónicas y la actividad volcánica.

Cometas, como el famoso Halley, seguirán visitando nuestro planeta cada 76 años, el desierto del Sahara se convertirá en un trópico en el año 20,000, mientras que en el año 30,000 las constelaciones tendrán posiciones en el cielo completamente distintas. Cuando se llegue al año 1,000,000 habrá pasado suficiente tiempo para que las huellas que dejó el primer hombre en la luna desaparezcan. Tres millones de años más tarde, los monumentos construidos por la humanidad a base de piedra se habrán erosionado.

El paso del tiempo irá borrando nuestros primeros vestigios, que quedarán preservados en las especies inteligentes que nos precedan, porque probablemente nuestra existencia biológica como homo sapiens ya estará extinta para esas alturas.

¿Y el Sol? Su condición como una estrella enana amarilla prevendrá que estalle en una supernova como pasaría con otros cuerpos celestes mucho más grandes, sin embargo, su transición a un gigante rojo traerá consigo la evaporación de océanos, el alto de la fotosíntesis y, por consiguiente, de toda vida habitable, el calendario marcará el año 4,000,000.

Eventualmente, las dimensiones del Sol crecerán tanto que “devorará” a Mercurio, a Venus y a la Tierra. Para entonces, la fecha será año 11 billones.

El fin de las estrellas

El destino del Sol es el mismo que comparten todas las estrellas en el universo. El cosmos irá perdiendo cada luz que ilumina el espacio, hasta caer en una noche perpetua. Nuestro calendario moderno marcará 1 trillón de años cuando esto comience a ser evidente.

Aproximadamente en el año 40 trillones, la última estrella se habrá apagado y, con ello, habrá terminado la era de la luz estelar.

La era de la degeneración habrá iniciado, la vida como la conocemos será insostenible en cualquier rincón del universo conocido, exceptuando aquellas civilizaciones que orbiten en las enanas blancas, pero hasta esos astros se apagarán y sólo quedarán las negras. Nuestro calendario marcará cientos de trillones de trillones de años.

Inicia la era de los agujeros negros

La expansión del universo y la decadencia de sus componentes más esenciales, como los protones, traerán como consecuencia el despertar de los agujeros negros, que devorarán todas las partículas, aumentando su masa a proporciones inimaginables.

Lo que para todos los seres vivos será el fin de un lapso inmenso, para el universo sólo habrá sido un breve instante. La existencia de las estrellas, de la vida, de nosotros, fue una pequeña gota en un océano de tiempo que será cuando los agujeros negros dominen el universo. En una era donde sus choques y sus poderosas fuerzas de gravedad serán lo único que exista.

Es ahí, en el año trillón de trillón de trillón de trillones, que detenemos nuestra aventura. Pero incluso cuando el último agujero negro se evapore, y todo quede en un silencio eterno, las teorías cuánticas y el estudio de realidades paralelas nos regalan un último mensaje de esperanza: “aún no es el fin”.

Quizá sea material para revisar en otro artículo.