Miércoles, 17 de Octubre de 2018
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CIENCIA Y TECNOLOGÍA

El rezago mexicano y el problema de la tecnología en nuestro país

Por: LCC. Gabriel Moreno Rodríguez
Productor, académico en el ITESM, Director de Noticias en One Click Medios. Analista en temas de tecnología y Ceo.
@gabofanfare

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Los mexicanos no necesitamos múltiples satisfactores para sentirnos felices, o al menos, eso es lo que se afirma en la última medición del Indicador de Bienestar Autorreportado de la Población Urbana del INEGI. En ese sondeo, los habitantes de este país evaluamos nuestro nivel de satisfacción de vida en un 8.2 en una escala que va del 1 al 10.

Resulta difícil negar que –culturalmente– los mexicanos, a pesar de ser críticos en temas sociales y políticos, no dejamos de ser optimistas; característica que continúa presente cuando nos referimos al desarrollo tecnológico dentro del país. ¿Por qué sucede esto?

En México existen serios atrasos en materia de apoyo a la innovación y a la investigación tecnológica, pero el avance en la penetración del acceso a internet sigue creciendo, al igual que la entrada de nuevos competidores a los mercados de consumo y entretenimiento.

En este artículo, me dispongo a elaborar, y ustedes decidirán si vemos el vaso medio lleno o medio vacío.

Internet, la primera meta

¿Por qué nos debe importar la llegada de internet a más mexicanos?

La respuesta es sencilla: un país con mayor y mejor conectividad se traduce en la entrada de nuevas tecnologías como son los wearables; más servicios de entretenimiento como los del tipo streaming; la llegada de nuevas tiendas digitales como el caso de Amazon, y la apuesta de nuevos dispositivos inteligentes que dependen del internet (automóviles y electrodomésticos), así como los de inteligencia artificial y realidad aumentada.

En ese sentido, la proporción de mexicanos que goza de internet creció de 59.5% a un 63.9% entre 2016 y 2018. Aunado a este incremento de conectividad, es importante destacar que, Telmex fue por años el rey de la participación en el mercado de este segmento, mientras que ahora comparte esta posición con Grupo Televisa y Megacable.

Fue así como en el 2013, la empresa de Carlos Slim, con un dominio del 70% de la participación del mercado de las telecomunicaciones, redujo este a un 53.9% debido a las regulaciones de preponderancia interpuestas por el gobierno mexicano.

No obstante, son alentadoras las cifras de usuarios así como las de nuevos competidores en la oferta de internet; resulta importante ser enfáticos en dos puntos: la calidad de las conexiones a internet y el nivel de la cobertura del territorio nacional.

Lo cierto es que la calidad del internet en México deja mucho que desear ya que los servicios son inestables y las velocidades de transferencia están muy por debajo de lo que los propios proveedores prometen a sus usuarios; consecuencia –en gran parte– de la pobre infraestructura que existe en nuestro país en el tema de la conectividad.

En el caso de la cobertura, aún nos falta mucho para hablar de un internet accesible para todos los mexicanos. Cifras del INEGI afirman que en las manchas urbanas, siete de cada diez mexicanos tienen cobertura, número que baja aún más, cuando vemos que en zonas rurales apenas cuatro de cada diez pueden hacer uso de este servicio que en otras partes del orbe, ya es una garantía de primer mundo.

Aún hay mucho trabajo por hacer.

Las promesas incumplidas

Al inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto en la Presidencia de la República,  el priista dijo: “Sin los avances de la ciencia, el pasado sería nuestro presente, y la expectativa de un mejor futuro sería impensable”. En su discurso, además, Peña Nieto prometió un incremento anual en el presupuesto de ciencia, tecnología e innovación del 0.11% en el 2013, y que año con año, llegaría a posicionar la inversión federal de un 0.5% del PIB hasta un incremento total del 1% para el 2018.

Ahora que estamos en el 2018, y después de cinco años de recortes presupuestales, la inversión en este importante rubro no podría ser más mediocre ya que apenas se mantiene en el mismo 0.5% que se invertía en el 2013.

¿Y cuál es la utilidad de impulsar el desarrollo científico y tecnológico de un país? Rosaura Ruíz, académica de la UNAM, en una de sus columnas para El Universal lo explica:

Impulsar la investigación científica significa atajar problemas locales de manera certera, por ejemplo, con el desarrollo de mejores tratamientos para enfermedades de alta incidencia en el país, como la obesidad y la diabetes; o el conocimiento en detalle las características del subsuelo lo que resulta indispensable para la construcción de casas y edificios más seguros; con el estudio de las medidas de adaptación al cambio climático, con las políticas para lograr la autosuficiente alimentaria, etc.

Las consecuencias son claras, pero las posturas de los candidatos al proceso electoral del 2018 no han sido tibias en el mejor de los casos. ¿Será que vienen otros seis años de fuga de cerebros y negligencia en las inversiones de ciencia, tecnología e innovación mexicana?

Las posturas deben ser claras y contundentes, porque donde otros países ya hablan de inteligencia artificial, autos eléctricos que se manejan solos y realidad aumentada aplicada en cientos de aspectos de la vida cotidiana, México aún sigue luchando para no ahogarse en una brecha digital que refleja su estado económico.

La brecha digital

En México existe una brecha digital donde el internet llega a más mexicanos, pero con severas limitantes; y donde evitar la fuga de cerebros y alentar la innovación se ven limitadas por la tímida inversión de nuestros gobernantes. Pero, aun así, con un claro crecimiento y futuro.

Ernesto Piedras, director general de The Competitive Intelligence hacía un apunte importante en su entrevista a El Economista:

La brecha digital no es una brecha aislada de las demás. Los estados con mayor poder adquisitivo, con mayor número de bibliotecas y escuelas, son también aquellos con una mayor penetración en cuanto a conexión de internet, La brecha digital es también parte de la brecha de desarrollo.

La conclusión es muy clara, si México quiere competir en el panorama global, en especial ante un posible fin al TLCAN, debe poner su mira en la garantía del acceso a internet para todos los mexicanos en la totalidad del territorio nacional; atraer a empresas con una inversión real y completa en ciencia, tecnología e innovación; y sobre todo: hablar del tema en un año tan importante en la vida política y económica de la nación como es el 2018.