Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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SALUD

 El ruido: un contaminante cotidiano

Por: MSP. María Jocelyn Bravo Ruvalcaba
Médico egresada de la UASLP, Maestra en Salud Pública por la Escuela de Salud Pública de México del INSP.
@Ma_joshyta

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En nuestra vida diaria estamos expuestos a todo tipo de sonidos, desde que nos levantamos con el sonido de la alarma del despertador, el sonido de los pájaros, el televisor, radio, el sonido de los automóviles, etc, pero ¿podrías acaso alguna vez imaginado que pasaría si, un día te levantas y de  pronto  te das cuenta de que has quedado sordo, y más aún pensar qué algunos de los sonidos de nuestro medio ambiente pudieran dañar nuestro oído condicionando una pérdida de la audición?

Esta idea de la pérdida de audición inducida por el ruido es actualmente conocida como contaminación acústica o contaminación por ruido, se define como la presencia en el ambiente de niveles sonoros no deseados que provoca en el ser humano desde una leve molestia, hasta dolor y estrés, entre otros daños a la salud en general. Fue reconocida como un problema de salud pública en 1972 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), a partir de lo cual múltiples sectores públicos y privados alrededor del mundo, han diseñado campañas para atender este problema, no obstante la contaminación por ruido sigue en aumento, tanto que según cifras de la OMS, hoy día 1100 millones de jóvenes (entre 12 y 35 años de edad) están en riesgo de padecer pérdida de audición por su exposición al ruido en contextos recreativos, además de que este riesgo se incrementa aún más en las áreas laborales en donde predominan ruidos muy  intensos y constantes.

Como ya lo he mencionado en un inicio, los sonidos forman parte de nuestra vida diaria, pues incluso estimulan nuestro cerebro aun estando en el vientre materno, la diferencia radica en que el ruido es un tipo de sonido inarticulado, no deseado y en su mayoría de alta intensidad, es de mencionar que el ruido incluso puede llegar a ser producido por fenómenos naturales, lo cierto es que, el problema de los daños a la salud del ruido como contaminante se incrementaron a partir de la  revolución industrial, al estar este presente en los medios en donde  se desarrollan la mayoría de las actividades humanas.

El oído humano tiene en promedio 15,000 células ciliadas, las cuales son las encargadas de detectar el sonido, el cual posteriormente será decodificado en la corteza cerebral auditiva. Para analizarse, los sonidos pueden medirse según su frecuencia (tono), que se mide en Hertz (Hz); o la intensidad (volumen), la cual se mide en decibeles (dB). Con un oído sano, el ser humano es capaz de percibir frecuencias desde 20 Hz (Hertz) hasta 20,000 Hz, e intensidades de 10 dB a 90 dB. Arriba de 110 dB hay dolor, y una pérdida superior a 40 dB es considerada discapacitante.

La pérdida de la audición puede ser progresiva o súbita, y con base en la disminución de la frecuencia, ésta puede ser leve, pasando por moderada, hasta llegar a profunda, lo que conocemos comúnmente como sordera. Por ejemplo, para una persona que trabaja en la industria del vidrio y que tiene una exposición constante, sin las medidas adecuadas, la pérdida de la audición será progresiva; caso contario en una explosión, la perdida puede ser súbita. No obstante, la velocidad con que se desarrolle la pérdida, dependerá de la susceptibilidad de cada persona, es decir, de su predisposición genética y hábitos. Es importante señalar que, de manera natural el ser humano a edad avanzada va perdiendo capacidad en algunas de sus funciones, y en  este  caso al deterioro progresivo de la audición relacionada con la edad se le denomina presbiacusia.

Los problemas que ocasiona el ruido a la salud como ya lo mencionábamos pueden provenir de diversas fuentes, desde la música en un bar, el uso frecuente de audífonos, etc., pero en esta ocasión nos centraremos en los efectos del ruido en el trabajo, al cual le dedicamos cerca, sino es que más, de una tercera parte de nuestro tiempo diario. La pérdida de la audición por enfermedad de trabajo es común, y hoy día se encuentra dentro de los diagnósticos de jubilación temprana por discapacidad.

La evolución de la pérdida de la audición, puede ser diferente según el tipo de exposición, pero lo frecuente es que se inicie con la incapacidad para percibir tonos altos, hasta llegar a la incapacidad de escuchar los tonos bajos, además de presentar otros síntomas como tinitus o acúfenos, los cuales son sensaciones como de silbido o zumbido en el oído; por lo general la pérdida se produce en ambos oídos, y casi siempre es irreversible.

Es importante señalar que además de los efectos sociales por la incapacidad de percibir los sonidos, la pérdida de la audición además incrementa los riesgos para los accidentes; en el caso de las mujeres embarazadas, el ruido además produce estrés en la madre, y también en el bebé en gestación. Otra consideración importante es el doble riesgo que pueden tener los trabajadores que están expuestos a ruidos muy intensos y que además utilizan algunos disolventes orgánicos como el tolueno, xileno y etilbenceno, ya que estos compuestos al ser muy volátiles y de fácil inhalación, producen serios daños a la salud, entre ellos afectan al oído, y por ello se les conoce como ototóxicos.

La pérdida de la audición por ruido es prevenible si se toman las medidas necesarias, como el identificar que un sonido por arriba de 85 dB es dañino, utilizar tapones en los oídos u otro dispositivo como orejeras especializadas en ruidos fuertes, realizarse pruebas de valoración de manera frecuente, la más común es la audiometría. Existen algunas preguntas básicas que usted puede hacerse para saber que necesita una valoración por personal de salud calificado, como: Cuando conoce a alguien por primera vez, ¿a veces se avergüenza porque le cuesta trabajo oír bien?, ¿se siente frustrado cuando habla con sus familiares porque no oye bien lo que dicen? o ¿se le hace difícil oír o comprender a sus compañeros de trabajo o clientes?

Dentro de la industria el llevar a cabo las medidas de protección y prevención son sumamente importantes y para ello en México, desde 2001, existe  la NORMA Oficial Mexicana NOM-011-STPS-2001, “Condiciones de seguridad e higiene en centro de trabajo donde se genere ruido”, la cual tiene como objetivo establecer las condiciones de seguridad e higiene en los centros donde se genere ruido, que por las características, niveles y tiempo de acción, sea capaz de alterar la salud de los trabajadores; los niveles máximos y los tiempos máximos permisibles de exposición por jornada de trabajo, su correlación y la implementación de un programa de conservación de la audición. De tal forma que además de los planes de prevención a la salud que establezca cada industria es importante que todo el personal conozca las medidas básicas no solo de prevención de accidentes, sino de algunos otros riesgos laborales, como lo es la pérdida de la audición por ruido.

Referencias Bibliográficas

  • Organización Mundial de la Salud, Sordera y pérdida de la audición. Nota descriptiva. Febrero, 2017. Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs300/es/
  • Pérdida de audición inducida por el ruido. Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE. UU. Institutos Nacionales de la Salud. Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación. Disponible en: https://www.noisyplanet.nidcd.nih.gov/sites/noisyplanet
  • Orozco Medina M G, González A E, La importancia del control de la contaminación por ruido en las ciudades. Ingeniería 201519129-136. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=46750925006. 
  • NORMA Oficial Mexicana NOM-011-STPS-2001, Condiciones de seguridad e higiene en centro de trabajo donde se genere ruido.