Sabado, 08 de Agosto de 2020

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STRATEGIAS

Empodera tu lenguaje corporal

Por: DEH. Julen Robledo Garcés
Doctor en Investigaciones Humanísticas por la Universidad de Oviedo, España; docente en la Universidad de La Salle Bajío
julenrg7@gmail.com%20

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El psicólogo e investigador Albert Mehrabian estableció la regla 55-38-7, la cual sostiene que un 55% de la comunicación se despliega a través del lenguaje corporal, un 38% por medio del lenguaje paraverbal (tono, profundidad y altura de la voz) y sólo un 7% mediante el lenguaje verbal (palabras). Dado que el lenguaje corporal es la parte más importante a la hora de comunicar, vamos a dar algunos tips que ayuden a potenciar nuestras habilidades comunicativas en el contexto de las relaciones sociales profesionales:

1) Expande tu cuerpo: procura ocupar espacio y siéntelo como tu territorio natural. Adopta una postura corporal holgada y abierta. Toma lugar con tus brazos y piernas, mantén el cuello alineado con tu espalda erguida y la cabeza en alto. Acaparar más espacio te hace ver más seguro y dominante, es un principio básico usado desde los animales (las plumas del pavo real, la melena del león o el oso alzándose en pie ante sus enemigos cumplen esta función).

2) Gestiona estratégicamente el contacto visual: mantén un 100% de contacto visual cuando seas quien habla (mostrarás que lo que dices tiene importancia). Sin embargo, reduce el contacto visual a un 70% cuando seas el receptor (inducirás a tu interlocutor a esforzarse un poco más por ganar tu atención). No obstante, cuando estés apartando la mirada, no lo hagas hacia abajo (denota sumisión), tampoco mires hacia arriba (denota desprecio), mejor desvía tu cabeza hacia un lado (así el otro trabajará por tu interés sin sentirse ofendido o infravalorado).

3) Muévete despacio: desde una perspectiva etológica, todos los animales alfa de las manadas se mueven de forma muy pausada. Los movimientos lentos expresan tranquilidad y control de la situación a nuestros interlocutores; los rápidos se perciben amenazantes porque su trayectoria se vuelve más difícil de predecir. Reserva la rapidez y precisión para situaciones de verdadera urgencia y peligro.

4) Elimina los movimientos disfuncionales: los tics nerviosos –rascarse las manos, morderse las uñas o mover el pie constantemente– no tienen utilidad, son una exteriorización de nuestro nerviosismo. Actúa de afuera hacia adentro, procura eliminar primero la inquietud y cuando calmes el cuerpo notarás cómo esa tranquilidad se transmite a la mente.

5) Gestiona estratégicamente el movimiento manual: mantener tus manos siempre a la vista –fuera de los bolsillos– denota confianza y transparencia. Apóyalas encima de la mesa, si estás en una reunión. En situaciones de calma, habla con las palmas ligeramente hacia arriba para transmitir confianza. En situaciones de tensión, comunica con las palmas hacia abajo para imponer respeto y rebajar con sutileza la agitación del contrario.

6) Habla despacio y nunca más de lo necesario: conversar lentamente proyecta serenidad y ayuda a que los oyentes comprendan bien nuestras palabras. Hablar demasiado poco de forma prolongada expresa timidez e inseguridad y, por otro lado, hablar en exceso puede aburrir y resultar impertinente. Di lo preciso y reserva la información importante para el instante adecuado.

7) Respira con tu abdomen: estamos acostumbrados a inhalar rápido con el pecho, ocasionando que no llegue suficiente oxígeno a nuestro cerebro. En las situaciones de tensión, cuando respires, imagina que llevas el aire a tu abdomen, siente que tu estómago sube y baja. Esto aumentará tu tranquilidad.

8) Utiliza el contacto físico: es importante iniciar siempre la interacción física con naturalidad, no tener miedo a tocar a los demás (saludar primero con apretón de manos, tocar el hombro, tocar el brazo, palmada en la espalda). Ello demuestra que, como individuo de prestigio y valor, estás acostumbrado a socializar.