Miércoles, 14 de Abril de 2021

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Energía nuclear, un descubrimiento poderoso

Por: IQ. David Daniel Andrade
Ingeniero químico; líder del Área de Investigación y Desarrollo de Componentes, en la industria automotriz
daviddaniel.andrade@outlook.com

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En 1896, cuando el físico francés Antoine-Henri Becquerel realizaba experimentos sobre la fluorescencia, de manera accidental descubrió que unas sales de uranio contaban con una peculiar propiedad: emitir energía capaz de velar negativos que se encontraban protegidos de la luz. Observar este tipo de fenómeno abrió las puertas a la investigación, la cual resultaría en los famosos rayos Becquerel y posteriormente en las propiedades de radiación de algunos elementos. Esto marcó el punto de partida de varios científicos, como el matrimonio Curie, Rutherford o Planck, culminando en uno de los descubrimientos más grandes de toda la humanidad, la energía nuclear.

Lo que debemos saber para entenderla es que la radiación es la propiedad de algunos elementos de emitir energía, ya sea de manera electromagnética o subatómica. Durante una serie de investigaciones que duraron aproximadamente 50 años se llegó a lo siguiente: las energías que se emitían provenían del núcleo atómico; existían átomos que poseían un mismo número atómico (cantidad de protones en el núcleo), pero distinta masa atómica (conocidos como isótopos) y cuando los isótopos son muy inestables, se provoca una fisura en el núcleo del átomo, que genera una gran cantidad de energía, dando paso a la fisión nuclear. Una vez que esta se lleva a cabo, junto con el desprendimiento de calor, las centrales aprovechan el ciclo termodinámico para mover un alternador y generar energía eléctrica.

La Unión Soviética construyó y puso en funcionamiento su primera planta Nuclear en 1954, en la ciudad de Óbnisnsk. Un reactor de grafito de Uranio que generaba hasta 5 MW con sólo 17% de su rendimiento térmico (suficiente energía para alimentar unas 28 mil casas). A partir de este momento, diversos países siguieron el ejemplo y construyeron sus propias plantas, con capacidades promedio de unos 1600 MW/reactor. La humanidad comenzó a ver de manera reprobatoria esta posible fuente de energía a partir de las catástrofes ocurridas en Chernóbil (URSS), en abril de 1986, y en Fukushima (Japón), en marzo de 2011, que provocaron un daño en el entorno, el cual se estima perdurará por cientos de años. Desde nuestra perspectiva, estos estigmas no son del todo correctos y es que, aparte de las energías renovables, las nucleares son las únicas que no contribuyen contra el efecto invernadero, la inversión y regulaciones las han vuelto recursos que no serán la primera opción como fuente de energía alterna a los ya tan antagónicos hidrocarburos.

Ahora que entendemos un poco más de cómo funciona una planta nuclear, sus capacidades y riesgos. Nos surgen diversas preguntas en cuanto a las estrategias de la Secretaría de Energía. Hoy en día, muchos países han decidido alejarse de este recurso, como Francia –al anunciar el cierre de hasta 17 de sus 58 reactores disponibles–. Sin embargo, México ha lanzado una controversial pero interesante apuesta de extender el permiso, que está próximo a vencer, de nuestra propia planta nuclear en Laguna Verde, Veracruz, así como la construcción de cuatro nuevas plantas, con una capacidad aproximada de 1400 MW/reactor, y es que se esperan, para este año, planes de inversión de dichos complejos, que representarían alrededor de 7,000 millones de dólares cada uno. Si bien el precio es exorbitante, considerando que tienen un tiempo de vida estimado de 60 años, puede ser una atrevida decisión de nuestro gobierno de apostar a algo distinto al petróleo.

La gran preocupación entra en materia de transparencia, ya que, con semejante riesgo y tan amplio historial de proyectos mal hechos, no podemos permitir ningún nivel de corrupción o desviación de fondos, pues puede culminar en un impacto de costos incalculables, por esto, es normal la inquietud de los ciudadanos. Desafortunadamente, sólo nos queda esperar el veredicto de dichos proyectos y, en caso de que se aprueben, su progreso.