Sabado, 04 de Abril de 2020
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Estrategias maquiavélicas

Por: DEH. Julen Robledo Garcés
Doctor en Investigaciones Humanísticas por la Universidad de Oviedo, España; docente en la Universidad de La Salle Bajío
julenrg7@gmail.com%20

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La obra El Príncipe, escrita por el filósofo italiano Nicolás Maquiavelo, en el siglo XVI, nos muestra la verdadera naturaleza oscura del poder.

Los enemigos, las traiciones, las mentiras, las falsas impresiones, la manipulación, las envidias, los giros inesperados, la hipocresía, la conspiración, la inestabilidad, la injusticia, el sometimiento y la dominación son algunos de los elementos que muestran la esencia real del poder. En las altas esferas, la honestidad y el juego limpio son sólo para insensatos y no aseguran otro destino más que la derrota.

Maquiavelo, al tomar conciencia de la atmósfera de hostilidad que siempre envolverá al líder en su búsqueda por el dominio, ofrece una serie de pautas de actuación para afianzar la victoria. Algunas de las más importantes son las siguientes:

1) Sé a la vez zorro y león: dado que el león no se puede defender contra las trampas y el zorro no se puede defender contra los lobos, es necesario ser un zorro para descubrir las trampas y un león para aterrorizar a los lobos.

 2) Lo ideal es ser temido sin ser odiado: es bueno ser temido porque el temor causa respeto. Sin embargo, el poder de la coerción, aunque es efectivo, se vuelve muy desgastante y a largo plazo puede generar odios que inciten deseos de venganza. Por ello, es crucial que la gente, con respeto hacia nosotros, también admire y estime nuestro proyecto.

3) Sé adaptativo: un líder debe ser capaz de adaptarse (hipócritamente, si es necesario) a los diferentes contextos sociales y fingir varias caras en función de las personas con las que trate, para sacar el máximo partido de todas las situaciones. Sin embargo, nuestros objetivos deben mantenerse firmes, constantes y siempre ocultos en nuestra mente. Tal y como sentenciaba Maquiavelo: “No digo lo que creo, ni creo lo que digo”.

4) Estate siempre armado: el estar desarmado te hace débil porque es irracional que una persona armada obedezca a la persona desarmada. Ya sea en tiempos de paz o de guerra hay que tener preparadas estrategias de acción para enfrentarse a nuestra competencia. Como decía Shakespeare: “Estar listo lo es todo”.

5) Sé despiadado: Maquiavelo no defiende el despotismo, sino que reclama un líder mentalmente fuerte, capaz de controlar sus emociones sin mostrar vulnerabilidades ante los demás. Ello le permitirá tener una visión calculada sobre las situaciones y tomar decisiones con mayor precisión.

6) Controla la virtud y prepárate para los vaivenes de la fortuna: Maquiavelo sostiene que todo líder necesita –para ascender al poder– virtud, para tomar buenas decisiones, y fortuna, al conseguir sus metas (encontrándose con situaciones que no fueron provocadas por él mismo y que lo beneficien). Ahora bien, la fortuna es caprichosa, ten preparado algo para el día en el que ya no sople el viento a tu favor.

7) Vigila la competencia y lealtad de tu equipo: la valía de un líder se puede apreciar directamente a partir de las personas que lo rodean. Cuando no eliges hombres competentes y fieles, el fracaso es sólo cuestión de tiempo.

8) Cuidado al innovar: el innovador se transforma en enemigo de todos aquellos que se favorecían con las leyes antiguas y sólo atrae la indecisa amistad de los que se beneficiarán con las nuevas. Elige bien a tus aliados cuando propongas cosas novedosas.

9) Siempre con astucia: las injusticias deben cometerse todas a la vez, a fin de que hagan menos daño, al no repetirlas de manera frecuente, mientras que los favores se conceden poco a poco, con el objetivo de que se aprecien mejor. No olvides que los líderes ejecutan a través de otros, las medidas que puedan acarrearles odio y realizan por sí mismos aquellas que generen el aprecio de su público.