Miércoles, 14 de Abril de 2021

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Hollywood vs. la pandemia

Por: Esteban Cortés Sánchez
Compositor de música para cine y director de orquesta
lecscorp.com

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El día que la Tierra se detuvo fue diferente para cada quien. El impacto económico que significó el alto en las actividades no esenciales durante meses en el mundo entero ha costado a la industria cinematográfica (al menos en Hollywood y hasta el pasado mes de mayo) alrededor de 20 billones de dólares.

Un verano de blockbusters retrasados como Wonder Woman 1984, Black Widow, The Conjuring 3 y una larga lista de otras producciones puestas en espera de manera indefinida es algo catastrófico para los estudios que necesitan ver su dinero de regreso, para reinvertir en los siguientes proyectos.

De la mano de los estudios de cine van las salas de proyección que, por supuesto, tienen empleados. De acuerdo con Fernando Fuentes, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica en México, las pérdidas sólo por concepto de boletos rebasan los 7 mil millones de pesos, sin mencionar las ventas de dulcería. Según Canacine, se cerrarán 12 salas en el país y al 21 de julio de este 2020, 500 puestos directos de trabajo se habían perdido. Si uno se pone a pensar en los empleos indirectos como restaurantes, tiendas de souvenirs, cafés e incluso los informales, como lavacoches y vendedores ambulantes, que se sostenían de esas salidas de esparcimiento, se puede comenzar a calcular la magnitud de la situación.

Una de las estrategias para mitigar las pérdidas que está dejando esta pandemia es enviar los estrenos directamente a formato digital; ¿el problema?, varios, pero son dos los más importantes: primero, se tiene que hacer forzosamente on demand, donde, además de la suscripción, se debe pagar la renta de la película. Este pago, de alrededor de 30 dólares, excede por mucho el precio de un boleto de entrada. El experimento, que resultó un fracaso, ya lo realizó Disney en su plataforma de streaming Disney+ con Mulan, película que debía estrenarse el pasado verano. Si eres una persona que planea llevar a toda la familia al cine a disfrutar de una proyección, una película on demand es, de hecho, una buena noticia para tu bolsillo, pero ¿y si no?… El segundo problema atañe a las salas de proyección, las cuales dependen de la afluencia de personas para su supervivencia, y esperaban con ansias que terminara toda esta situación para comenzar el tan añorado periodo de recuperación. Dueños de cines alrededor del mundo están preocupados por la aparente consideración de los estudios de enviar algunas de sus cintas directamente a la casa de los consumidores vía Internet, en lo que puede ser una tendencia que claramente amenaza su forma de vida.

En el futuro cercano, la manera de contar historias a través del séptimo arte cambiará de manera considerable, debido a que hay un número limitado de personas que pueden estar congregadas en un lugar, además, las tomas con multitudes se crearán por computadora, implicarán trucos de cámara o serán eliminadas. Escenas de intimidad deberán ser rodadas con profesionales que sean pareja en la vida real o se realizarán protocolos increíbles de sanidad antes de filmar; a esto se le puede sumar el aislamiento de todo el equipo de trabajo por semanas, lo que eleva los presupuestos de manera monumental; la labor en el cine se basa, casi por completo, en unidades de trabajo, por lo que se prevé que muchos de los proyectos independientes o creados a partir de pequeños presupuestos no salgan avante de esta pandemia.

El mundo está viviendo una revolución. No sobrevivirán los más fuertes, sino los más adaptables, aquellos que vean que lo importante es lo que se vende junto con un boleto, lo que se muestra con él.

La moraleja es clara: la próxima vez que veas una película de horror, no digas “eso es estúpido, ¡nadie lo haría!” y usa cubrebocas.