Jueves, 20 de Setiembre de 2018
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La revolución de la inteligencia artificial que cambia las reglas del juego

Por: Crisleydi Durán Mateo
MarCom Director & Business Development Manager, Opinno LATAM
@CrisleydiDuran

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¿Qué ocurrirá con el avance de la ciencia y sus creaciones? De momento no lo podemos predecir. A eso, precisamente, se refería la escritora de origen británico Mary W. Shelley, en la obra Frankenstein (1818), cuando argumentaba sobre el impacto científico ante la humanidad. Desde entonces y hasta la fecha, existen interesantes debates de analíticos relacionados con el riesgo al que estamos sometidos con la, cada vez más rápida, revolución tecnológica.

Un ejemplo muy notable es el avance de la inteligencia artificial (AI), que presenta un alcance aún indescriptible, convirtiéndose en una tecnología obligada para los sistemas empresariales y, por supuesto, para los mercados. Hoy, forma parte de las tomas de decisiones estratégicas de las grandes corporaciones y es un tema de estudio en los más importantes laboratorios de las universidades orientadas al desarrollo tecnológico.

Precisamente, la inteligencia artificial, aunque más aplicada a su utilidad en la nube, forma parte de las 10 Tecnologías Emergentes que publica cada año MIT Technology Review. Estas están a punto de tener un mayor impacto en la sociedad, los negocios y la economía en 2018, pero, sobre todo, tendrán un gran efecto en nuestras vidas.

MIT Technology Review es la revista de tecnología más antigua y prestigiosa del mundo, publicada por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Opinno somos los editores en la versión en castellano. En uno de sus tantos artículos relacionados a la IA establece que, en la actualidad, se utiliza principalmente en la industria tecnológica, donde ha aumentado la eficiencia y permitido la creación de nuevos productos y servicios, como robots con suficientes habilidades para resolver tareas de oficinas y que antes eran exclusivas de humanos.

Como resultado de estos avances científicos, existe el miedo sobre la automatización y el futuro laboral por los progresos de la inteligencia artificial relacionados a los puestos de trabajo. Pero, la historia nos ha demostrado que no es nada novedoso que máquinas reemplacen a empleados, pues es algo que ha estado sucediendo desde la Revolución Industrial, cuando las máquinas de vapor y la mecanización se apoderaron de la industria .

Hasta ahora, la mayoría de trabajos que han desaparecido consistían en tareas repetitivas, sin un componente creativo o analítico. Lo que cambia con las nuevas tecnologías, especialmente, con el desarrollo de la IA, es que también para los trabajos más complejos se puede llegar a producir esta sustitución del humano por la máquina.

Por ejemplo, hasta hace poco resultaba impensable que una máquina pudiera realizar diagnósticos médicos eficaces o, incluso, dictar sentencias como un juez y, sin embargo, es algo que ya ocurre, y cada vez más tareas de oficinas las desempeñan ordenadores o robots. Es decir, nos encontramos ante un escenario que no redefinirá los empleos de ningún mercado. En todo caso, lo más probable es que a corto y medio plazo lo que veamos sea, más que una sustitución, una mayor colaboración entre máquinas y humanos en todos los ámbitos.

Gracias a la técnica del "aprendizaje profundo" (deep learning, en inglés), la IA ha avanzado de manera extraordinaria. De acuerdo con los investigadores de MIT , “las redes neuronales artificiales -modeladas según la arquitectura del cerebro biológico- pueden ser entrenadas para hacer todo tipo de cosas : potencian el motor de búsqueda de Google, el etiquetado automático de fotos de Facebook, el asistente de voz de Apple, las recomendaciones de compras de Amazon y los coches de auto-conducción de Tesla”.

El escenario más inteligente de la relación entre personas y máquinas es destacar las ventajas competitivas que ofrecen la IA y otras tecnologías al desarrollo de las corporaciones. Mu chas empresas ya las utilizan con éxito, no para que la máquina tome las decisiones empresariales, sino para que ayude a tomarlas. Por ejemplo, la IA puede ayudarnos a procesar grandes cantidades de datos para encontrar patrones que un humano no lograría identificar, y de ahí tomar decisiones estratégicas.

Ingenieros de MIT crearon un proyecto de IA insaciable donde han retirado los límites a esta plataforma, para que pueda aprender cosas de manera más efectiva conectándose de forma automática a la red para alimentarse, imitando a un humano que recurre a Google cuando no sabe de algo.

Hasta ahora, la inteligencia artificial había sido un “juguete” exclusivo para las grandes compañías de tecnología como Amazon, Baidu, Google, Microsoft y algunas nuevas empresas, pero, cada vez más marcas se arriesgan y dan pasos agigantados en esta materia. IBM, incluso, creó el laboratorio MIT-IBM Watson AI Lab, conjuntamente con MIT, lo que ha ameritado que miles de los investigadores de esta compañía trabajen en avances científicos relacionados con la inteligencia artificial.

En el campo de la IA existe el concepto de la “singularidad”, que es la noción de que las máquinas pueden llegar a ser más inteligentes que los humanos. Entonces, en el momento en que crearemos una máquina que sea tan inteligente como un humano y, por tanto, capaz de crear otras máquinas más inteligentes que ella misma. Cuando llegue ese momento, nosotros no entenderemos las capacidades de esa máquina, escapará totalmente a nuestro control. Según expertos, ese momento llegará en los próximos 30 a 60 años.

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Crisleydi Durán

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