Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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PANORAMA POLÍTICO

Macron presidente

Por: Sergio Sarmiento
Agencia Reforma / Licenciado en filosofía por la Universidad York, de Toronto. Fue director editorial de las obras en español de Encyclopædia Britannica, Publishers Inc.
@SergioSarmiento

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"Hacen falta jóvenes franceses con ganas de ser multimillonarios." Emmanuel Macron.

 El triunfo electoral de Emmanuel Macron en Francia es digno de celebración. Quizá no todos están de acuerdo con las ideas liberales del presidente electo, pero muchos dejaron escapar de cualquier manera un suspiro de alivio tras la derrota de Marine Le Pen del Frente Nacional.

 No podemos cerrar los ojos, sin embargo, ante el hecho de que Le Pen obtuvo 34 por ciento de la votación. Los sufragios en primera vuelta de ella, Jean-Luc Mélenchon y otros radicales sumaron casi la mitad del total. La extrema derecha y la extrema izquierda son cada vez más populares en Francia como en otros países.

El sistema de dos vueltas funcionó para lo que está diseñado. En México Le Pen pudo haber sido presidenta con una pequeña minoría de votos. La segunda vuelta francesa filtra posiciones extremas y da un mandato mayoritario al gobernante. Nuestro sistema, en cambio, favorece a los radicales y solo produce gobernantes de minoría.

El presidente francés no tendrá que esperar cinco o seis meses, como sus homólogos mexicanos, para asumir el poder. El cambio de mando se realizará el domingo 14, solo una semana después de la segunda vuelta. Esto es posible porque el gobierno francés tiene un sólido servicio civil de carrera. El presidente no llega a cambiar a todos los altos funcionarios de la administración como en México.

El triunfo de Macron, de hecho, habría sido imposible en nuestro país. El ex ministro renunció apenas el 30 de agosto de 2016 al gobierno de François Hollande para declarar que no podía ya considerarse socialista. Solo entonces empezó a formar su nuevo partido (En Marche!). En México sería imposible en tan corto tiempo crear un partido y ganar una elección presidencial.

La libertad de prensa influyó en el resultado. Cuando se divulgó información de que François Fillon había pagado sueldos públicos a su esposa e hijos sin que realizaran un trabajo real, el candidato conservador cayó del primer lugar en las encuestas. Esto abrió las puertas a Macron.

Los franceses no tienen un sistema de propaganda electoral como el mexicano en que los electores son abrumados por una avalancha de spots de radio y televisión. Macron tuvo así oportunidad de mandar un mensaje distintivo e inteligente a un público que no estaba saturado. Le ayudó también que el sistema electoral francés tiene debates reales, como el que protagonizaron él y Le Pen el 3 de mayo, en lugar de las acartonadas presentaciones de discursos que pasan por debates en el sistema mexicano.

El mensaje de Macron no era fácil de entender o digerir. Promover un sistema de mercado, en que las soluciones se dan gradual y naturalmente, nunca es tan atractivo como ofrecer soluciones mágicas, como hizo la populista Le Pen. En casi todos los temas Macron ofreció soluciones que privilegian la libertad. No sólo defendió el libre comercio y la libertad de invertir, sino que promovió soluciones de libertad en problemas éticos sociales.

No será fácil, sin embargo, cambiar el rumbo de una Francia agobiada por impuestos excesivos y por una asfixiante intervención del Estado en la economía que se traduce en un crecimiento decepcionante y en un desempleo muy alto. Cuando Macron impulse sus inevitables reformas, los sindicatos y grupos de poder que se benefician de las acciones gubernamentales que empobrecen a la población empezarán a protestar. Esta resistencia fortalecerá a Le Pen, quien seguramente regresará como candidata en el 2022, para proponer nuevamente soluciones mágicas a problemas complejos.

Prisión para menores

Coincido con la posición de la Suprema Corte de avalar la prisión preventiva para menores de 18 años. Son muchos los crímenes graves cometidos por adolescentes. Se equivoca la CNDH al favorecer a los criminales en lugar de a las víctimas.