Martes, 04 de Agosto de 2020

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Maestro de maestros: Martin Scorsese

Por: Esteban Cortés Sánchez
Compositor de música para cine y director de ensambles. Imparte cursos de composición y producción musical en la UASLP
lecscorp.com

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En una entrevista reciente, el productor mexicano Gastón Pavlovich (que trabajó con Martin Scorsese en Silence y The Irishman) dijo: “Lo que llamamos el Martin-world es un universo, gente de mucho interés alrededor de un gran maestro. Es un caballero de la vieja escuela, –un hombre– de palabra…”

Cuando uno habla de cine, habla de Martin Scorsese

Son pocas las personas a las que se les puede llamar leyendas vivientes y Scorsese es una de ellas. Proveniente de una familia italiano-americana, esta sería la característica que más adelante se volvería sello de muchos de los personajes más entrañables de sus películas. Después de algunos cortometrajes, su carrera comenzó con Who's That Knocking at My Door (1967), junto al actor Harvey Keitel, con quien más tarde volvería a trabajar en Mean Streets (1973), esta vez también al lado de un joven Robert De Niro. Si bien esta película no fue la única durante esa época temprana en la vida de Scorsese, sí fue un vistazo al futuro estilo que definiría los trabajos de este director: la vida de la mafia en el bajo mundo; donde todos romantizaban las grandes ciudades y el sueño americano, él mostraba los callejones oscuros y las personas marginadas que habían hecho de esos sitios sus hogares.

En 1976 llegó un hito en la historia del cine, tanto artística como técnicamente: Taxi Driver. Una historia violenta acerca de la soledad y la indiferencia que tiene como fondo la ciudad de Nueva York, que le significó a Scorsese un triunfo con la crítica y en la taquilla. Pero como muchas personas lo podrán constatar, el éxito no siempre es algo bueno.

Con toda la victoria recién encontrada, a Scorsese se le presentó la oportunidad de hacer lo que quisiera … y lo hizo. El musical New York, New York, protagonizado por Liza Minnelli y Robert De Niro, vio la luz en 1977 y fue un fracaso, lo que se repetiría con el musical de Broadway The Act, protagonizado de nueva cuenta por Minnelli.

Vale la pena mencionar que la canción “New York, New York”, que más tarde popularizaría Frank Sinatra, y ahora es algo así como un himno de esa ciudad, fue compuesta especialmente para la película.

Después de esta racha, Scorsese se hundió en una depresión que lo llevó al abuso de sustancias, de la que lo ayudó a salir su amigo De Niro (Bob, como él lo llama) al plantearle hacer un proyecto acerca del boxeador Jake LaMotta. La cinta sería Raging Bull (1980) y fue un éxito parcial; bien recibida por la crítica, pero su recaudación en taquilla no fue la deseada.

Sin embargo, un paso hacia adelante es un avance, y Scorsese no desistió de su pasión. Vinieron más proyectos y en 1988 se estrenó The Last Temptation Of Christ, basada en el libro de Nikos Kazantzakis, filme que no sólo causó revuelo por sus connotaciones religiosas, sino que le dio un reconocimiento aún más grande, que se volvió consagración con Goodfellas (1990), considerada por muchos como su mejor trabajo y donde “Scorsese es Scorsese”. Le siguieron Cape Fear, The Age of Innocence, Casino y Kundun, entre otras. Gangs of New York (2002) significó el primer Globo de Oro como “Mejor director” y la película en sí recibió diez nominaciones al Oscar.

The Departed (2006) fue el pináculo en cuanto a premios se refiere en su carrera. Fue merecedor al Oscar a “Mejor director” y a “Mejor película”. La historia, no importando su final, estaba escrita.

 En un movimiento inesperado, la más reciente obra de Martin Scorsese, The Irishman, se estrenó en Netflix el año pasado. Sí, ningún estudio mostró interés, pero como dice el dicho: “más sabe el diablo…” y seguramente algún arreglo se habría hecho, y si el maestro, uno que literalmente ha vivido los altibajos de la empresa cinematográfica más grande del mundo, apuesta por el streaming, tal vez haya que prestar más atención.