Jueves, 23 de Setiembre de 2021

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STRATEGIAS

¿Me devuelve los $900,000,000?

Por: Jorge A. Meléndez
Licenciado en Economía del Tecnológico de Monterrey, donde fue premio al saber. Director de Proyectos Especiales para Grupo Reforma
@jorgemelendez

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¿Qué te parece este OSO para la galería de los más grandes de la historia? Según reporta el New York Times:

"Citigroup cometió un gran error en agosto de 2020. En lugar de transferir un pago de intereses de $7.8 millones de dólares de Revlon a sus acreedores, ¡transfirió $900 millones de sus fondos, el monto total de los créditos! Algunos acreedores regresaron rápidamente $400 millones de dólares que recibieron por error, pero diez se negaron a regresar $500 millones. La disputa terminó en una corte".

Sorprendentemente, hace un par de semanas un juez federal de Nueva York decidió que estos diez acreedores se pueden quedar con los 500 milloncitos de billetes verdes que les regaló el banco.

"Los acreedores podían pensar que los pagos eran intencionales. A fin de cuentas, es totalmente irracional que Citi cometiera un error de esa magnitud", expresó en su sentencia el juez Jesse Furman.

Como era de esperarse, el banco apelará la decisión.

¡Bolas don Cuco!

Claramente, algunos OSOS dejan huella.

Hablemos hoy de los errores en los negocios, la política o la vida.

Primer punto: nadie está exento.

Todos meteremos la pata alguna vez, y sobre todo al innovar.

Porque el que innova mucho, intenta mucho. Y el que intenta mucho, fallará mucho. Vaya, Jeff Bezos mismo admite que innovación y fracaso son gemelos inseparables.

El objetivo entonces es minimizar OSOS. O como advertía Google en el 2003 al definir un "fracaso bueno": que al fallar no se arriesgue a toda la organización.

¿Qué lecciones se desprenden de la saga de Citi?

Por lo menos 4:

  1. Decidir o implementar en un equipo heterogéneo. Varias personas y con puntos de vista distintos. Sobre todo, en (según Bezos) las "decisiones tipo 2", aquellas que afectan a toda la organización. Por cierto, Citi sí cumplió: tenía un proceso llamado "6 ojos". Tres personas autorizaron la fatídica transferencia.
  2. Cuidar sistemas y procedimientos. Sobre todo, cuando decisiones relevantes o cuantiosas se vuelven mecánicas. Ahí, más vale que los procedimientos sean los correctos y que los sistemas no se presten a errores. Aquí falló Citi. Resulta que la transacción de hecho incluía dos decisiones, una relacionada a una transferencia interna del monto total por una reestructura de la deuda y la otra sobre el pago mensual de intereses. Y para acabarla de fregar la pantalla del sistema era bastante confusa. Y a los OSOS les encanta lo confuso.
  3. Anticipar errores y alertar. En grandes decisiones, sobre todo de nuevo si están mecanizadas, aplica eso de "hombre prevenido vale por dos". Anticipa problemas y si algo parece que está mal, lanza una alerta. El sistema de Citi, lo hizo. Preguntó: "¿estás seguro que quieres hacer esto?".
  4. Capacitación y redundancia. Más vale que los que deciden sobre algo relevante estén preparados. Aquí reprobó Citi, porque el supervisor claramente no sabía que esa preguntita sobre si quería seguir escondía una advertencia. En estos casos, una capa de redundancia quizá hubiera salvado el día. Por ejemplo, ante la alerta, sumar una persona más. Es decir, que decidieran "8 ojos" y no los 6 de siempre.

Apúntalos, quizá te sirvan en tu empresa.

Pero falta un consejo más, quizá el más valioso.

Muuucho cuidado con el dogmatismo. Y sobre todo con la certeza inamovible del líder arrogante y poderoso.

Contra eso, no hay manera de prevenir OSOS que cuesten mucho más que 900 millones de dólares.

Por ejemplo, la tozudez de López al cancelar Texcoco habría costado (a ver qué tanto recula la ASF tras el regaño del patrón) más de 16,000 millones de dólares.

¡Salió más caro cancelar que construir todito el aeropuerto!

Es una lista interminable de OSOS. Todas las semanas. Otro reciente: regresar en CFE al sistema de pensiones anterior. De locos.

Contra la arrogancia del jefe inepto no hay defensa.

Ahí sólo resta sacar la cartera y pagar un costo que casi siempre sale mucho más caro que sólo plata. Un costo que también se mide en vidas, atraso y oportunidades perdidas.

En pocas palabras.

"Te volviste viejo cuando las velas cuestan más que el pastel".

Bob Hope, comediante estadounidense