Sabado, 25 de Noviembre de 2017
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STRATEGIAS

Millennials en la organización

Por: MEH. Juan Pablo Adame Arnedo
Maestro en Humanidades y Ética. Director del programa de maestrías y educación continua en el ITESM, San Luis Potosí.
jpaa@itesm.mx

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En un mundo globalizado es de vital importancia que las organizaciones sepan crear ecosistemas dentro de sí mismas para todos los grupos de colaboradores que las conforman.  Actualmente, de la fuerza laboral a nivel mundial, el 35% está compuesto por la generación millennial que son aquellos nacidos aproximadamente entre 1982 y 2000 y que vienen con un portafolio de valores y competencias muy diferentes a los que traía la generación “X” o los mismos “Baby Boomers”.  Para poder integrar al grupo millennial a la cultura organizacional es necesario crear un ecosistema que permita el desarrollo óptimo de dicho grupo generacional, sin importar nacionalidad o etnicidad.

Primero, es clave entender que son individuos que valoran primeramente su libertad, tanto de expresión como de operación, y que saben y quieren ser creativos disruptivos. Las ataduras del mundo análogo, donde era necesario esperar para ver un programa de televisión en un horario o acudir a una biblioteca para consultar un libro, son ajenas a la generación digital que tiene información, contenido y conocimiento a la palma de su mano.  El teléfono inteligente es ahora un portal a un mundo donde los deseos se vuelven realidad casi de inmediato.

Segundo, son personas que viven la apertura en su forma de actuar y sentir. Ellos viven un deseo intenso de gozar de experiencias que generen un valor en cuestión de experiencia y conocimiento. El aula tradicional en procesos de educación ejecutiva ya no es suficiente, ahora se necesita el aula interactiva donde la experiencia misma del aprendizaje tiene que ser un contribuidor a la vivencia y gozo de aprender.

Tercero y último, ellas y ellos están buscando un significado diferente para su vida a generaciones pasadas donde se valoraba primeramente la propiedad y la riqueza material. Para esta generación el tener una casa con su crédito hipotecario correspondiente o un auto a plazos no es lo más importante, ya que son ataduras que son vistas como cadenas al sistema. Ahora la búsqueda es por vivir el momento, por gozar la tarea que se realiza por sí misma y por la oportunidad que brinda dejar una huella en este mundo y trascender.

Es por eso que un ambiente de trabajo competitivo, tanto en resultados como en clima organizacional, debe tener características específicas que desarrollen y magnifiquen las capacidades y talento de dicha generación.  Los tres factores clave para un ecosistema exitoso son:

1-      Ambiente de trabajo dirigido a la autonomía, donde cada colaborador pueda sentir y vivir la capacidad de tomar decisiones propias dentro de cierto contexto laboral. Esto permite sublimar al intelecto, hacerlo explotar con ideas creativas e innovadoras que impactan a la organización. Adicionalmente, promueve un sentimiento de compromiso a dar resultados al permitir que cada individuo pueda opinar, hablar y crear en un ámbito de libertad y hasta de igualdad, al no ser limitado por las jerarquías

2-      Una cultura de dominio o maestría que se enfoca a que las oportunidades formales e informales de aprender y desarrollar competencias sean una parte fundamental de las tareas a realizar. Es sólo cuando se supera el nivel anterior de dominio, que se reinicia el proceso de seguir mejorando y luchando por ser más competente y con mayor conocimiento. El ser humano se dignifica al volverse mejor en lo que hace y cómo lo hace.

3-      Finalmente un sentido de propósito, como un portal al mismo espíritu humano de porqué estamos aquí.  Respetar toda religión o credo es de suma importancia para el millennial y lo refleja en sus acciones abiertas e incluyentes donde la búsqueda de sentido se puede volver hasta un tema espiritual. Encontrar dicho sentido va alineado a los valores propios y organizacionales y es prioritario que estén en sintonía para lograr dicha auto realización.

El millennial tiene muchas etiquetas, algunas malas y otras buenas, pero la realidad es que son individuos de inmenso potencial que necesitan, como cualquier otro ser vivo el ecosistema correcto para no sólo sobrevivir, sino también para tener éxito en tres niveles: laboral, familiar y personal.

Referencias Bibliográficas:

 Pink, D. H. (2009). Drive: the surprising truth about what motivates us. New York, NY: Riverhead Books.

Tapscott, D. (2009). Grown up digital: how the net generation is changing your world. New York: McGraw-Hill.