Miércoles, 14 de Abril de 2021

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Nuevos modelos de liderazgo

Por: LP. Fernando Rivera Saucedo
Licenciado en Psicología, con especialidad en Psicometría, Pruebas Proyectivas y Sexualidad Humana con enfoque de género y diversidad
fernando.rivera@strategamagazine.com

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La forma en que las organizaciones trabajan se encuentra en un proceso de actualización y transformación constante, para poder cumplir con la demanda del mercado laboral y los nuevos requerimientos del equipo de trabajo.

Es por eso que el modelo de liderazgo se ha ido innovando, pasando del tradicional con diferencias jerárquicas fuertemente marcadas, a otro de gestión conocido como “Performance Management”, que apuesta por metodologías Team-Centric (centradas en el trabajo en equipo), en el que el líder conoce cada una de las habilidades de los que integran su grupo, fomentando la negociación, la inclusión a la diversidad, la innovación en sus procesos y la resiliencia, dando como resultado un equipo autónomo, capaz de tomar decisiones y que no necesita de un jefe que lo esté supervisando constantemente para obtener los resultados deseados.

Este nuevo modelo de liderazgo hace posible que el trabajador sea su propio jefe, capaz de administrar sus tareas y tiempos, adquiriendo a su vez nuevos conocimientos y habilidades que le permitirán, en un futuro, dirigir otro equipo, dándole oportunidad de seguir creciendo dentro de la empresa, acortando el periodo de capacitación que hubiera sido necesario, si la compañía siguiera un modelo tradicional.

Este estilo de laborar, con mayor autonomía, admite que los empleados puedan realizar sus tareas vía remota, representándoles un ahorro de tiempo y recursos para trasladarse a la oficina, y obteniendo –como ganancia secundaria– la posibilidad de disfrutar de su familia, lo que, a su vez, representa un ahorro para la empresa al no necesitar obligatoriamente instalaciones físicas para operar.

Si adoptamos este modelo de liderazgo, hacemos que la experiencia del trabajador dentro de la organización resulte positiva y mejora la experiencia de los clientes, fidelizándolos todavía más a la compañía o la marca, impactando en su reputación, su rendimiento y los objetivos corporativos.