Domingo, 16 de Diciembre de 2018
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Porno: La industria que nadie (todos) queremos ver

Por: Esteban Cortés Sánchez
Compositor de música para cine y director de ensambles
lecscorp@yahoo.com.mx

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¿Qué tan grande es la industria del cine pornográfico? Es difícil de saber con certeza debido a dos factores: a lo grande que es y a que no todas las casas productoras tienen sus cuentas -irónicamente- “muy a la vista”. Páginas como Reddit o Medium especulan que el negocio de la pornografía tiene un valor aproximado de 97 billones de dólares a nivel global. La presencia de este género en nuestras vidas es bastante extensa, pero como todo lo que tiene que ver con el sexo, bastante discreta. Fue el peso del cine pornográfico el que decidió al vencedor en la guerra de formatos que se dio entre el ganador VHS, y Beta en los 80, y lo está haciendo de nuevo entre el HD DVD y el Blu Ray (sigan leyendo con tranquilidad, nadie se está dando cuenta de lo que trata este artículo).

Basta una búsqueda rápida en cualquier teléfono inteligente para darse cuenta del increíble número de sitios en internet que ofrecen contenido para adultos de manera gratuita, cifra que solo se incrementa con el paso del tiempo. ¿De dónde salen entonces las ganancias que mantienen a este género vivo? Bueno, principalmente de tres fuentes; la primera, al igual que con cualquier sitio como YouTube o Facebook es la publicidad (sí, esa publicidad a la que sin querer dieron clic la última vez que visitaron una página XXX).

La publicidad que se maneja en estos sitios es bastante específica, se publicita todo lo que tiene que ver con sexo: juguetes, películas, cursos etc., y cada vez que alguien da un clic en uno de esos anuncios la página gana un “pequeño” porcentaje; si uno junta todas esas pequeñas cantidades se puede comenzar a ver el tamaño del negocio del que estamos hablando (sí, te estoy hablando a ti que tienes esa falsa mirada de “no sé de qué está hablando”).

La segunda fuente de ingresos es la suscripción a la sección “Premium” de las páginas pornográficas. Estas dan acceso temprano a nuevo contenido además de -según sea la categoría de la suscripción- a regalos que van desde películas en formato físico hasta citas con alguna de las actrices o actores de la industria (lo están imaginando…).

La tercera fuente es una que pocos podríamos haber visto: las grandes cadenas hoteleras. Muchas de estas cadenas tienen convenios con casas productoras de cine pornográfico que ofrece contenido Pay Per View en las habitaciones de sus hoteles o moteles. Esta práctica genera ganancias para ambas partes, aunque es difícil saber exactamente las cifras; una cadena hotelera familiar difícilmente querrá verse envuelta en una misma conversación con el cine porno. (Ahora saben de dónde viene el contenido que ven cuando salen de viaje).

No podemos dejar de mencionar la venta de DVDs. Aunque no es lo que fue alguna vez, muchas casas productoras aún maquilan discos para su venta, una práctica que pareciera ser más por nostalgia que por practicidad en los tiempos del internet. (Tus películas están a salvo).

Y ¿cuánto ganan una actriz y un actor porno?  The Atlantic nos da algunas cifras al 2016, que varían dependiendo de la experiencia y la fama de los actores.

Actriz: de $300 a $4,000 USD

Actor: de $50 a  $1,500 USD (si es famoso, puede ser más)

Director: de $1,000 a $5,000 USD

Este es unicamente un vistazo rápido a una industria que actualmente está no solo perdiendo cantidades masivas de dinero debido a la piratería sino también -paradójicamente- viviendo un gran auge debido a los contenidos creados por los mismos actores para distribuirse por internet y que publicitan usando apps como Instagram o Snapchat, eliminando por completo como intermediarias a las grandes casas productoras. Al final del día la industria del cine para adultos es el más claro ejemplo de un modelo de negocios exitoso que ha sabido adaptarse al cambio.

Ahora -y perdonen mi inglés- “I will address the elephant in the room”: Hola, mamá.