Viernes, 16 de Noviembre de 2018
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Programas Narrativos en las organizaciones: Conocer el pasado para construir futuro

Por: Mtro. Edgar Josué García López
Doctor en Ciencias y Humanidades por la UNAM y la UAdeC. Investigador de la UCEM y del GICOM.
edgarjosuegl@hotmail.com

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Cuando una organización diseña e implementa algún tipo de estrategia para mejorar su rendimiento, lo correcto es que se base en los resultados de un diagnóstico sobre la situación actual con proyección a un estado ideal. No obstante, se suele cometer el error de demarcar lapsos de análisis muy cortos, por ejemplo los últimos años de desempeño de la empresa o una prospección hacia el futuro próximo inmediato.

Observar el historial completo de cualquier tipo de organización, por pequeña o grande que ésta sea, es casi imposible de hacer sin invertir en esta tarea una enorme cantidad de recursos, es por eso que lo recomendable no es delimitar el tiempo de observación sino las acciones específicas a observar. Un caso puede ser, en lugar de revisar los últimos cinco años de todas las actividades en general, se podrían analizar en un período más amplio sólo las estrategias de promoción de los productos o servicios.

Galindo (2014) señala que toda interacción social es producto de su pasado, hay una historia de vida que no solo describe lo que ha sucedido, sino además permite predecir ciertos comportamientos, es una relación de trayectorias y tendencias, tendencias y trayectorias. La clave radica en saber leer el pasado para conjugar elementos que revelen suficiente información para tomar decisiones, en el presente y en el futuro. Es por lo anterior que el autor le llama a ese historial: Sistemas de Información. En efecto, la cantidad de datos que se concentra en la historia de una persona o de una organización, bien puede constituir el más grande sistema de información imaginable.

En ese amplio sistema de información existen infinidad de variables sobre las cuales es necesario intervenir de manera separada para poder percibirlas y aprovecharlas hacia el futuro; cada una de ellas es clave para comprender determinados comportamientos en las organizaciones. Los programas narrativos son las variables que en un sistema de información explican algún proceso en el quehacer diario, al tiempo que también prescriben ciertas conductas bajo determinadas circunstancias; es como si la historia programara y reprogramara determinadas formas de actuación e interacción social, de ahí el nombre de programas narrativos, por ejemplo un gusto, una preferencia, cierto estilo de dirección o liderazgo.

En la conformación de los programas narrativos intervienen diversos factores: la persona o grupo que hace algo, las acciones, el entorno y la relación que se establece entre todas estas partes; es por ello que al analizarlos lo importante deberá ser la identificación de lo que pasa, así como el proceso de cómo fue que pasó. Conocer los procesos de cómo ocurren las cosas permite, con mayor garantía, recrear o repetir una acción que ha salido bien; como podría ser el caso de las estrategias de promoción que se mencionaron anteriormente, o el lanzamiento de un producto u otras tantas que se quieran reproducir

Observar los sistemas de información y los programas narrativos significa ubicar un aspecto específico del comportamiento humano, o en este caso organizacional, y darle seguimiento a lo largo del tiempo, realizando especialmente dos acciones: cuestionamientos e identificaciones. Las principales preguntas que se deben realizar son: ¿qué es lo que interesa observar?, ¿cuándo y dónde ocurrieron esos hechos?, pero sobre todo ¿cómo ocurrieron? Está de sobra advertir lo importante que es registrar la mayor cantidad de factores que se conjugaron para que las cosas pasaran así como pasaron.

Lo que se debe identificar son las repeticiones, frecuencias, diferencias y similitudes de esa variable específica en el tiempo, en otras palabras, eso que pasa, cuándo pasa, cuántas veces y cada cuánto tiempo, si siempre pasa igual o en qué varía. Ambos ejercicios, preguntar e identificar, permiten reconocer aspectos clave en los cuales se puede incidir para provocar o evitar que algo ocurra, ya se trate de vender más, mejorar el clima organizacional o evitar la fuga de talentos, por decir algo.

Los programas narrativos son colectivos, se comparten, aunque por un lado agrupan una buena cantidad de elementos, por otro lado se desarrollan en lo individual. De lo anterior, lo extraordinario es que no solo se pueden observar los pasos históricos de uno mismo, es indispensable observar a los demás, llámese mercado o competencia. También hay que considerar que cuando se cree que se es original, en realidad se está siguiendo otro programa narrativo que parece novedoso, uno que no es fácil de reconocer en el entorno cercano, pero que por alguna circunstancia resultó ser el determinante; de tal manera que en este proceso, lo importante es reconocer el programa narrativo dominante.

Sin saberlo hemos estado trabajando con programas narrativos desde hace tiempo y de forma cotidiana; los perfiles para reclutamiento y selección, los reglamentos y manuales de comportamiento, las normas morales y éticas bajo las cuales nos movemos, todos son resultado de esos programas narrativos que nos regulan.

Los programas narrativos no son recetas sociales que predicen comportamientos específicos como si de operaciones matemáticas o reacciones químicas se tratara, de ser el caso se sabrían los resultados de las elecciones políticas o de los partidos de fútbol; un programa narrativo permite comprender el origen de determinadas conductas y las condiciones en que se desarrollaron cada vez que ocurrieron; ese análisis reduce la cantidad de variaciones que puede haber en la reacción de la gente frente a un suceso determinado; como el caso de la respuesta de un empleado ante el cambio en un reglamento interno.

Atender los programas narrativos en la determinación de estrategias organizacionales, es devolverle el valor al paso de una vida cotidiana que nos determina y prescribe; es dar crédito a un tipo de aprendizaje que a veces parece perderse entre fórmulas, teorías y filosofías. Es un aprendizaje colectivo que requiere de precisión y honestidad para alcanzar a ver las cosas como pasaron y no como hubiéramos querido que pasaran. Se trata de un aprendizaje especial, como bien lo sintetiza el psicólogo canadiense Albert Bandura, padre de la teoría del aprendizaje social: “El aprendizaje es bidireccional: nosotros aprendemos del entorno, y el entorno aprende y se modifica gracias a nuestras acciones”.

 Cinco puntos clave para comprender y aprovechar los programas narrativos

  1. A grandes rasgos, la historia de una organización es el Sistema de Información, mientras que cada una de las variables que la componen son los Programas Narrativos.
  2. Los programas narrativos permiten identificar y analizar tendencias y trayectorias de conductas, es decir, son prescriptivos.
  3. Cuando se analizan los programas narrativos no solamente se deben buscar los qué, es necesario identificar los cómo.
  4. La repetición y frecuencia con que se produce un comportamiento permite determinar la probabilidad de que vuelva ocurrir si se reproduce en similares condiciones.
  5. Es recomendable observar los programas narrativos dominantes en uno mismo, tanto como en los demás, para construir un contexto más amplio de análisis.

¿Es verdad que se puede predecir una reacción?, ¿quién puede confiar en el análisis del pasado, sea de una persona o de un grupo?, ¿cómo es posible que alguien pueda tomar decisiones basado en esta dinámica? Puede llegar a ser confuso y difícil de creer, sin embargo hay que recordar por ejemplo: el éxito del análisis del comportamiento del consumidor, de la inteligencia de mercados y las estrategias de persuasión; todas ellas se basan en el análisis de los programas narrativos.

Referencias documentales

Galindo, J. (2014). Ingeniería en Comunicación Social. Hacia un programa general. México: BUAP.

García, E. y Dueñas, L. (2017) Ingeniería en comunicación social de la cultura de participación en microempresas familiares. Atisbos y reflexiones. RAZÓN Y PALABRA, Vol. 21. Número 1_96. Enero-Marzo. Disponible en http://www.revistarazonypalabra.org/index.php/ryp/article/view/924.