Miércoles, 17 de Octubre de 2018
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PANORAMA INTERNACIONAL

Rusia y su Mundial

Por: Mtro. Carlos R. C. Tapia Alvarado
Mtro. en Historia del Arte egresado de la EESCHA. Profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la UASLP, UCEM, CASLP, Motolinia.
@tapiawho

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El próximo 14 de junio dará inicio la gran gesta del futbol soccer mundial. Se desarrollará en Rusia, como sabe el apreciable lector. Competirán las selecciones de 32 países. Desde un principio, este Mundial ha estado marcado por el escándalo. A partir del mes de mayo de 2015, el FBI estadounidense se erigió en el comisario encargado de investigar y castigar todos los casos de corrupción engendrados en el seno de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), así como en otros organismos del ámbito, tales como la Unión de Asociaciones Europeas de Futbol (UEFA), la Confederación Sudamericana de Futbol (CONMEBOL) o la Confederación de Futbol del Norte, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF), lo que resultó en una vertiginosa caída de dirigentes importantes, que inició con el señor Joseph Blatter; continuó con los dirigentes de la CONCACAF, Jack Warner y Chuck Blazer; y muchos más, hasta alcanzar al legendario Michel Platini. No es un secreto que todas estas investigaciones fueron promovidas durante la gestión presidencial de Barak Obama, quien representaba a un poderoso grupo político interesado en desestabilizar a toda costa a Rusia. Los eventos en los cuales intervinieron directa o indirectamente los Estados Unidos contra Rusia se resumen así: Obama se preocupó por apoyar a los islamistas chechenos, a los nacionalistas georgianos y a los nacionalistas ucranianos en contra de los rusos. Esto generó en Vladimir Putin una gran desconfianza contra los Estados Unidos, cuyo gobierno trató de aprovechar la debilidad rusa para impedir el renacimiento del gigante. Sin embargo, −y pese a todos los esfuerzos estadounidenses para impedirlo− Rusia se ha recuperado económicamente y ha renacido como potencia mundial. Sin lugar a dudas, la corona del pastel debe ser su Mundial.

Sabemos que el equipo ruso de futbol no es ninguna potencia. No hace mucho una selección rusa causó sensación en la Eurocopa de 2008, cuando Pavlyuchenco, Arshavin y un poderoso escuadrón quedaron en el tercer lugar general del evento, pero hoy ya no es lo mismo. Su conjunto puede aspirar, quizá, a llegar a cuartos de final, pero nada más. Sabemos que el futbol no es la preocupación de Putin en este momento. El presidente ruso tiene una fijación por mostrarse ante el mundo como un líder carismático, enérgico y fuerte, sin dobleces ni debilidades. Y lo ha logrado.

Los estadounidenses, en su “lógica” de ser los policías democráticos del mundo, creen tener el derecho de meterse en los asuntos de la raza humana según les cuadre. Después de la caída de la Unión Soviética, impulsaron políticas de intervención sobre todo en Oriente Medio. Las famosas “primaveras” árabes que asolaron Libia, Egipto e Irak fueron motivadas, al parecer, por la inteligencia norteamericana. Esas zonas, anteriormente bajo la tutela soviética, tenían regímenes dictatoriales que no encajaban con los siempre presentes intereses estadounidenses en la región. La guerra de Irak abrió la puerta a la intervención militar más directa en Siria, por ejemplo. Esta se dio por dos motivos fundamentales: terminar con el régimen del presidente sirio Bashar al-Ásad según el espíritu de la “libertad” de esas “primaveras”, y en segundo lugar, combatir contra un nuevo grupo radical islámico conocido como Estado Islámico (ISIS). La presencia norteamericana en la región supuso un nuevo desbalance en las complicadas relaciones de Medio Oriente, lo que comprometió a naciones como Irán, Israel, Irak, Turquía, además de otros pueblos árabes que apoyaban con simpatía a ISIS, tales como Arabia Saudí, a una refriega entre militar y política que no tiene visos de concluir. En ese fértil terreno de violencia intervino finalmente Rusia. A partir de septiembre de 2015, los rusos han sostenido un creciente esfuerzo militar que ha redundado en el reforzamiento del presidente sirio en su puesto, además de acabar casi con toda la resistencia armada de ISIS. En la actualidad, las tropas rusas apoyan al ejército sirio en su lucha contra los enemigos sirios del régimen de al-Ásad. Pero la presencia rusa ha dado motivos a fenómenos más macabros. Entre ellos está el ataque a la población civil de Jan Shijún con gas sarín, arma química de fabricación soviética que utilizó la fuerza aérea siria en contra de la población civil, y que causó la muerte de 83 personas, 28 niños entre ellas.

Ahora bien, esta guerra feroz ha abierto francamente otro capítulo más de esa confrontación que se creía muerta, pero que está más viva que nunca, la llamada Guerra Fría. Tanto los contingentes rusos como los estadounidenses están a punto de encontrarse las caras en Siria, lo cual supone una gran interferencia de cara al Mundial de futbol. Y aumenta la tensión con, en primer lugar, el anuncio que hizo Putin el pasado jueves 8 de marzo, de las seis nuevas armas nucleares que posee Rusia, que, recordemos, es la PRINCIPAL POTENCIA NUCLEAR del mundo, seguida muy de cerca, naturalmente, por los EE. UU. El hecho de hacer públicas estas armas, suponemos, no es para alardear, sino para defenderse de cualquier “contratiempo” que pudiera surgir durante el Mundial. En segundo lugar, la tensión generada entre el Reino Unido y Rusia por el envenenamiento del exespía Serguéi Skripal y de su hija, elevó de tono las discusiones entre Londres y Moscú, ya que la mismísima primera ministra, Theresa May, culpó al gobierno moscovita de haber utilizado un veneno ruso conocido como “Novichok”. El hecho de que un alto funcionario, de dónde sea, se atreva a hacer semejantes afirmaciones, implica, o la seguridad plena de lo que se está diciendo, o es una pulla de la ministra británica para desestabilizar la realización de la gesta deportiva. ¿Antecedentes? En las Olimpiadas celebradas en 1980 en Moscú, hubo un boicot norteamericano en contra de las mismas, alegando la invasión soviética a Afganistán. Como contramedida, los soviéticos no asistieron a Los Ángeles 1984. Las condiciones, obviamente, han cambiado: Trump puede ser considerado un tipo más inestable que Carter, aunque Putin puede ser tomado por un eficaz heredero de tipos duros al estilo Brézhnev.

Esperemos que durante el Mundial de Rusia 2018 las cosas caminen en paz, y que la selección mexicana logre pasar hasta cuartos de final. Con esto nos damos por bien servidos.