Sabado, 22 de Febrero de 2020
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SALUD

Salud del adulto mayor

Por: MSP. María Jocelyn Bravo Ruvalcaba
Médica egresada de la UASLP; maestra en Salud Pública por la Escuela de Salud Pública de México, del INSP
@Ma_joshyta

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“El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”.

Gabriel García Márquez

Los desafíos en materia de salud pública han cambiado a lo largo de la historia, dependiendo de las condiciones de los seres humanos y su interacción con el medio ambiente, hoy en día se habla de las enfermedades infecciosas que no han sido controladas del todo, la resistencia de las bacterias a los antibióticos y las enfermedades crónico-degenerativas, entre ellas el envejecimiento; esto último debido a que cada vez son más países con un número considerable de habitantes con edad por arriba de los 60 años.

Actualmente, en México las personas, al nacer, tienen una esperanza de vida de 75 años, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía estima que hay más de 10 millones de adultos mayores que, utilizando un término incluyente, es la denominación para quienes tienen 60 años o más.

Pero ¿qué es el envejecimiento? Es un proceso complejo y normal, reflejado en cambios físicos y cognitivos, pero también sociales, durante el cual se incrementa el riesgo de enfermedades, discapacidad, dependencia e incluso muerte; la duración y calidad de vida de las personas en esta etapa estará relaciona con el nivel de bienestar y la exposición a factores de riesgo o protectores acumulados a lo largo de la vida, así como con las oportunidades y el acceso a servicios de salud. Además, durante esta etapa los adultos mayores deberán enfrentarse a las influencias del entorno, así como a las derivadas de la conceptualización que cada sociedad tenga respecto a este tema.

Es por ello que una política de “envejecimiento activo”, con la finalidad de aprovechar al máximo las oportunidades de la vida, desde edades tempranas para tener un bienestar físico, psíquico y social durante toda la vida, es imperante, señala la Organización Mundial de la Salud. Asimismo, se llevan a cabo actividades cuyas directrices están enfocadas a mitigar los deterioros de salud de una manera temprana.

De tal forma que una política de Atención Integrada deberá incluir: a) Mejorar la función musculoesquelética, la movilidad y la vitalidad, a través de ejercicios multimodales que incluyen el entrenamiento de fuerza con resistencia progresiva y otras actividades. Además de una orientación nutricional. b) Prevenir el deterioro cognitivo y promover el bienestar psicológico con entrenamiento contra el envejecimiento cerebral, y servicios para la detección y atención temprana de padecimientos como la depresión o la demencia. c) Prevenir las caídas, las cuales son combinación individual y del entorno; se deberán atender anomalías en órganos y hacer los ajustes razonables, eliminando factores como alfombras o mala iluminación. d) Mantener las funciones sensoriales, fortaleciendo principalmente las revisiones de la vista y la audición, otorgando servicios integrales de oftalmología y audiología. e) Hacer frente a los padecimientos médicos asociados a la edad, osteoporosis, caries, diabetes, artritis, incontinencia, problemas sexuales, prevención de adicciones, cáncer y violencia. f) Promoción de actividades sociales, recreativas y laborales, con base en las necesidades de los adultos mayores, con la finalidad de fortalecer la salud mental.

Gracias a los avances de la ciencia, sabemos que el proceso de envejecer comienza incluso desde antes del nacimiento, e igualmente las políticas para mejorar la salud de las poblaciones. Por lo que, si queremos una sociedad sana y productiva en el presente y futuro, se debe promover e incorporar el enfoque de envejecimiento activo en todos los ámbitos tanto sociales como laborales.