Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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Ser jugador de equipo

Por: Jorge A. Meléndez
Agencia Reforma / Licenciado en Economía del Tecnológico de Monterrey, donde fue premio al saber.Director de proyectos especiales para Grupo Reforma.
@jorgemelendez

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"Deja que Ocon te rebase. Tiene más chance de meterse al pódium".

"No, permítenos competir. Yo también puedo".

"Sergio, si te rebasa y luego él no puede pasar a Ricciardo, le pedimos que se deje rebasar por ti."

"Por favor, déjanos competir".

Más o menos así se dio un mini drama en el equipo Force India en la carrera de Fórmula 1 de Montreal hace unas semanas. El equipo había manejado muy bien su estrategia y Esteban Ocon tenía llantas nuevas. Iba en el quinto lugar pegadito a su coequipero Checo Pérez, que a su vez le pisaba los talones al tercer lugar Daniel Ricciardo.

Ah, y atrás de Ocon venía el piloto que manejaba más rápido en ese momento en la carrera: el 4 veces campeón Sebastian Vettel. ¡Uffff!

La propuesta del equipo tenía sentido: el joven francés venía mucho más rápido que Pérez. Aparte le dijeron: si lo dejas pasar y no puede rebasar a Ricciardo, te regresamos tu lugar. O sea, cero riesgo.

Pero a Checo le salió el cobre. Se entercó y no dejó pasar a su compañero. ¿Resultado? Obvio, Vettel pasó a ambos.

Desesperado, Ocon al final intenta rebasar a Pérez y casi chocan. Estuvieron a nada de arruinar una excelente carrera.

Y todo porque Checo se rehusó a ser jugador de equipo. ¿Cómo serlo? Primero, aclaro que en México eso de "ser jugador de equipo" se usa muchas veces como excusa para cualquier cosa. Por eso, empecemos por definir lo que NO es:

* No es decir que sí ciegamente a cualquier idea del jefe. En la era de la disrupción, las ideas siempre deben de triunfar sobre el organigrama. Es la única forma de garantizar la supervivencia.

* No es escudarse en el equipo para evitar hacer el mejor esfuerzo individual posible.

* No es evitar el debate con compañeros para no incomodar. Como bien dijo el general Patton: "si todos piensan igual, entonces alguien no está pensando".

En cambio, un buen jugador de equipo:

  1. Conoce bien a la empresa y sus procesos. Por lo menos en lo que le compete (área funcional, departamento, etc.).
  2. Entiende a la competencia y las tendencias del mercado. Ah, y mientras más arriba el puesto más enterado debe de estar.
  3. Tiene punto de contacto con los clientes y sus necesidades. De ahí surgen oportunidades y amenazas.
  4. Conoce los objetivos de la compañía, de su área o del proyecto en curso.
  5. Se prepara, estudia y reflexiona. Se mantiene al día.
  6. Tiene la mente abierta y escucha lo que otros dicen o sugieren. Aprende y por lo tanto flexibiliza y/o adapta sus posturas cuando la ocasión lo amerita.
  7. Argumenta sus propuestas con datos y análisis.
  8. Acompaña sus críticas con soluciones. Es propositivo.
  9. Tiene una relación constructiva con su jefe. Entiende sus objetivos y busca complementarlo(a). Pero nunca es lambiscón ni "yes men".
  10. No grilla al compañero(a).
  11. Puede poner los objetivos del equipo antes que los propios. Tal como NO lo hizo Checo Pérez en Montreal.
  12. Una vez que el equipo decide, aún si es un curso distinto al preferido, pone todo su esfuerzo para lograr el objetivo grupal.

Existe una técnica que usan algunos entrenadores de futbol americano para motivar la unión entre sus jugadores. Cortan una soga en pedacitos y le dan uno a cada miembro del equipo.

Les piden que la guarden toda la temporada. Y les dicen algo así: "Imagina que estás a punto de caer en un acantilado. Lo único que te detiene de una muerte segura es esta soga que detiene una persona. Esa persona es cualquiera de tus compañeros. ¿Confías en ellos? ¿Confiarían ellos en ti? Detén la soga".

En el mundo híper competitivo de hoy los esfuerzos solitarios del más talentoso no son suficientes. Se necesita la fuerza del equipo para ganar consistentemente. Se requieren buenos jugadores de equipo que detengan la soga. ¿Cómo anda su brazo?

En pocas palabras.

"Una visión se convierte en pesadilla cuando el líder tiene un gran sueño y un pésimo equipo"

John Maxwell, autor norteamericano