Jueves, 23 de Setiembre de 2021

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PANORAMA INTERNACIONAL

Woodstock

Por: Guadalupe Loaeza
Autora de varios libros. Conductora de televisión y radio, articulista en diversos diarios y revistas de circulación nacional
@gloaeza

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Dos veces vacunada y con una nueva prueba negativa de Covid-19, finalmente me animé a visitar a mi hijo y a Michael en Nueva York. Ambos me esperaban en la puerta de la salida del aeropuerto Newark para dirigirnos los tres a Woodstock, donde suelen pasar largos fines de semana en medio de bosques, lagos y de un entorno hippie particularmente nostálgico debido al icónico Festival de 1969. Mejor bienvenida no podía tener después de un año y medio de confinamiento por la pandemia, la cual nada más en Estados Unidos se ha cobrado 575,536 muertos.

Bastó con que al otro día de mi llegada fuéramos a comer unas hamburguesas deliciosas, en la terraza de un típico restaurante muy de los sesenta, para percatarme del ambiente súper relax entre los comensales: se veían contentos, a gusto, pero sobre todo felices por no tener que llevar cubrebocas, gracias a las nuevas disposiciones sanitarias del gobierno del demócrata Joe Biden. Una de las promesas del presidente de Estados Unidos, al cumplir 100 días de gobierno, fue vacunar al mayor número de estadounidenses. Lo cumplió, hasta ahora hay más de 104 millones de personas con vacunación completa, alrededor de una tercera parte de la población de Estados Unidos. Se ha disminuido a tal grado la mortandad por Covid-19 que hasta se podría organizar en Woodstock otro festival de música como el que se organizó hace más de cinco décadas.

No hay duda, el 18 de agosto de 1969 es una fecha sumamente simbólica, especialmente para los baby boomers, nacidos entre 1946 y 1964. Aunque Joe Biden no pertenece a esta generación puesto que él nació en 1942, seguramente la música que tocaron en el Festival de Woodstock también pertenece a su nostalgia.

Imaginemos a este joven abogado, muy, muy ambicioso, de 27 años, entonces casado con Neilia Hunter, madre de un bebé de seis meses, llamado Beau, meciendo a su primer hijo mientras le cantaba “Sweet Sir Galahad”, una de las diez canciones que interpretó Joan Baez en el Festival. Seguro que a Joe le hubiera gustado haber ido y protestar, como lo hicieron más de 400 mil hippies, contra el republicano Nixon, quien había obtenido la aprobación de un 43% de los electores para continuar con la guerra de Vietnam tal como se opuso contra la guerra del Golfo.

Entonces Biden no se imaginaba lo que le depararía el destino, es decir, que llegaría a ser el Presidente número 46 de Estados Unidos. Y que en sus primeros 100 días de gobierno lograría un éxito rotundo respecto a todas sus promesas de campaña. "En lo económico, en materia de política exterior, en asuntos sociales o en las políticas migratorias, aunque en este caso haya tenido que recular en sus ambiciosas promesas. También, o quizás sobre todo, en la forma en que ha abordado la pandemia: Estados Unidos colocó la vacunación masiva como la principal meta de su agenda en sus primeros 100 días como presidente. Y ha cumplido con creces". (++El País++). No es poca cosa haber luchado contra la muerte de millones de personas, haber triunfado contra un ex Presidente tan tóxico como era Trump y haber devuelto la esperanza a una sociedad tan dividida y lastimada al "llevar al Congreso el paquete de rescate económico por valor de 1,9 billones de dólares que su equipo ha preparado. Dicho paquete, dividido en dos iniciativas legislativas, incluye una nueva remesa de pagos directos a los ciudadanos y un aumento del salario mínimo hasta los 15 dólares la hora. Además, ya dio a conocer su proyecto de ley migratoria la cual proporcionará una vía rápida a la ciudadanía a cerca de 11 millones de personas que viven en Estados Unidos sin permiso legal de residencia". Qué más se le puede pedir a un Presidente a quien ya empiezan a comparar con Franklin D. Roosevelt: el ex presidente del New Deal y la creación del estado de bienestar estadounidense. Como dice Michelle Cottle del ++New York Times++: "El Sr. Biden asumió el cargo en circunstancias extraordinarias, con la nación enfrentando lo que ha llamado un cuarteto de 'crisis convergentes': una pandemia letal, incertidumbre económica, cambio climático e injusticia racial. Se necesita una acción política audaz. También fue un esfuerzo por neutralizar la política tóxica de la era Trump, que, entre otros daños, generó una gran zona libre de realidad en la que la mayoría de los republicanos compran la mentira de que las elecciones presidenciales de 2020 fueron robadas".

ATICO*