

Recuerdo que cuando era niña me gustaba observar a las familias de mis amigas, si tenían hermanos, cómo eran sus padres, si se llevaban bien y las consentían sus abuelos… miles de cosas me preguntaba y respondía con lo que percibía en su dinámica.
Hoy día que he estudiado las relaciones entre los miembros de las familias puedo entender qué pasaba y qué papel jugaba cada uno. También he constatado cómo repetimos historias de los ancestros, creamos vivencias para realizar exactamente lo mismo o hacemos lo opuesto por rebeldía.
Estas repeticiones las ejecutamos por ser y pertenecer a esa familia. Esa necesidad de pertenencia nos hace realizar cosas, aun cuando nos perjudiquen, con tal de que no nos excluyan. La mayoría de estas acciones las hacemos de manera inconsciente, llamándose lealtades invisibles.
Estas lealtades se forman durante la infancia y también pueden ser “heredadas”. ¿Te ha pasado que haces algo y no sabes por qué? Por ejemplo, siempre atraes a un tipo de personas para formar pareja, o te tocan jefes agresivos y déspotas; tal vez, el origen de esto sea una lealtad familiar invisible.
Sería bueno que las lealtades te llevaran a escenarios positivos, como ser millonario o saludable, pero la mayoría de las veces nos dificultan la vida y si no las detectamos no podemos cortarlas.
Esto sucede porque lo más importante que tenemos para desarrollarnos es la familia, donde encontramos apoyo emocional y sustento material, así que construimos una especie de compromiso para devolver lo recibido.
Las lealtades podemos expresarlas, como ya lo mencioné, haciendo lo mismo que algún ancestro, por ejemplo, si tenía una enfermedad nosotros también nos enfermamos; o haciendo lo contrario, si eran agresivos, nos volvemos sumisos. Ya sea por oposición o repetición, no estamos eligiendo de manera consciente y puede ser que no sea lo que, para nuestro interés de vida, nos lleve a ser felices.
Darte cuenta de a quién le eres leal en la familia no es fácil, pero te doy algunas preguntas que pueden ayudarte: ¿estudiaste lo mismo que algún pariente?, ¿hay situaciones que se repitan mucho en tu vida?, ¿llevas el nombre de algún familiar?, ¿realizas deportes o pasatiempos que hubieran querido practicar tus padres o abuelos?, ¿te sientes obligado a hacer cosas que no disfrutas?
Esas son algunas de las muchas preguntas que puedes responder para tomar consciencia de los programas que repites para ser leal. Lo primero es darse cuenta de la repetición, posteriormente es importante aceptar las cosas como han sido y reconocer que es una lealtad.
Después, sigue un trabajo de poner límites y cambios de conductas para desligarte de esas acciones, así crearás una dinámica de relación diferente y podrás obtener otros resultados.
Puede ser que, al hacer estas modificaciones, te invada un miedo al rechazo y que se generen conflictos con la familia y las personas involucradas, pero es necesario que aprendas a hacerlo para que tomes tu vida en tus manos y decidas de manera consciente, creando así los resultados convenientes a tus intereses.
Te invito a que analices lo que estás repitiendo y lo transformes, verás la libertad que se experimenta y la felicidad que se siente al decidir por ti y al mismo tiempo pertenecer al clan familiar.









