

"La salud de las personas, los animales y los ecosistemas está estrechamente interrelacionada”.
OMS
Se les denomina zoonosis a aquellas enfermedades que se transmiten de los animales al ser humano. Hasta la fecha se han descrito más de 200, entre las que destacan la rabia, la brucelosis y la toxoplasmosis. Actualmente, la miasis ha tomado gran relevancia en nuestro país y no porque no existiera, sino por su reaparición y sus efectos en la salud pública.
¿Qué es la miasis? La palabra deriva del griego myia, que significa “mosca”, e iasis, “enfermedad”. Se caracteriza por la infestación de larvas de diversas especies de dípteros que se alimentan de tejido humano o animal –vivo o muerto– para reproducirse.
Según el sitio y la forma de afectación en el huésped, puede clasificarse como forunculosa (una protuberancia dolorosa en la piel) o migratoria (diseminándose por toda la piel). También puede categorizarse de acuerdo con el tipo de mosca. Existen aproximadamente 150 mil especies en 10 mil géneros y 150 familias. Entre ellas destaca la subfamilia Cochliomyia hominivorax, conocida como gusano barrenador, una de las más comunes. De ahí la importancia de que, ante cualquier cuadro de miasis, se tomen muestras y se analicen.
Este tipo de mosca se encuentra comúnmente en zonas tropicales y templadas, principalmente en América del Sur y Centroamérica. Se caracteriza por aprovechar heridas en la piel, mucosas u orificios –como nariz, ojos o incluso el cordón umbilical– para dejar sus huevecillos, aproximadamente 300 por minuto. Puede poner cerca de 3 mil huevos durante su vida, que va de 10 a 30 días.
Una vez que los huevecillos eclosionan, las larvas se meten en la herida para alimentarse de la carne viva. Luego de 7 días caen al suelo y se adentran en la tierra para convertirse en pupas. Este proceso puede durar de 7 a 54 días, según la temperatura y la humedad.
El diagnóstico de esta enfermedad es principalmente clínico, a través de la valoración de la lesión, el sitio de la infección y su extensión, además del análisis de las larvas. En nuestro país este procedimiento es llevado a cabo por el SENASICA (Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria) y el InDRE (Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos).
El manejo consiste en la limpieza de las heridas, la extracción de las larvas a través de aseos quirúrgicos y, en algunos casos, el uso de antibiótico.
Ahora bien, ¿qué favoreció su reaparición en nuestro país? Las causas son multifactoriales: la movilidad humana, el cambio climático, la adaptación de la mosca, aunado al incremento de importación de ganado de América del Sur y las debilidades en la vigilancia epidemiológica y en los controles sanitarios.
Por otra parte, las acciones del gobierno están enfocadas en reducir los casos, mediante controles ecológicos. Entre ellos destaca la liberación de machos esterilizados con radiación gamma, con el objetivo de disminuir la población de la especie. Sin embargo, de forma individual también podemos contribuir a evitar la exposición a través de las siguientes recomendaciones:
Estas medidas preventivas aplican tanto para humanos como para animales, por lo que ante la sospecha de miasis se debe acudir inmediatamente a valoración médica o veterinaria.









