

La misión Artemis II, que recientemente circundó la Luna, marcó un hito en la historia de la exploración espacial. Entre otras cosas, ¿se fijó usted en los parches de misión que llevaban adheridos a sus trajes los astronautas? A lo largo de las misiones espaciales que ha habido en la historia de la humanidad, las tripulaciones acostumbran usar estos vistosos elementos en sus uniformes para compartir un signo visible que contribuye a construir la identidad del equipo, eleva la moral y conmemora la singularidad de su viaje. Esta tradición, iniciada por la NASA en 1965, permite a los astronautas personalizar su indumentaria con los nombres de la tripulación, un diseño que simbolice los objetivos de su misión y otros elementos artísticos que representan su aventura espacial.
Y es que, al comienzo de la era espacial, las misiones fueron tripuladas por astronautas que originalmente eran pilotos con experiencia en la milicia. Estos pilotos llevaron consigo la tradición de usar parches militares en los hombros. El primer parche espacial fue usado por la cosmonauta soviética Valentina Tereshkova en la misión Vostok 6 en 1963; pero quedó oculto a la vista del público por el overol naranja brillante que formaba parte del traje espacial en ese momento. Muchas de las misiones espaciales estadounidenses han tenido diseños específicos, y desde mediados de la década de 1980 la mayoría de los vuelos soviéticos/rusos también lucieron sendos parches espaciales. La idea fue presentada por primera vez a la NASA en 1965 por el piloto y astronauta de la Fuerza Aérea Gordon Cooper.
Los cuatro astronautas de la misión espacial Artemis II de la NASA diseñaron en conjunto su emblema para representar la misión que hace referencia tanto a su destino lejano como al hogar al que regresaron sanos y salvos. La tripulación dio a conocer este diseño el 2 de abril de 2025. El parche designa la segunda misión y también consigna en inglés la palabra «AII», porque no es sólo el segundo gran vuelo de las misiones Artemis también representa el enorme esfuerzo de descubrimiento que busca explorar por todos y para todos. Este diseño hace referencia a la famosa foto “Earthrise” (como si dijéramos “Atierracer”, en lugar de “Sunrise-Amanecer”) tomada desde la órbita lunar por el astronauta William Anders el 24 de diciembre de 1968 durante la misión Apolo VIII y que muestra la salida de la Tierra vista desde el horizonte lunar.
Aseguran los expertos de la NASA y del diseño gráfico que la escena de la Tierra y la Luna representa la naturaleza dual del vuelo espacial humano (Artemisa, en la mitología clásica, es la diosa de la Luna y hermana gemela de Apolo). La Luna simboliza el destino de la exploración, que se centra en el descubrimiento de lo desconocido. La imagen de la Tierra, en cambio, representa nuestro hogar, visto a la distancia, desde una perspectiva que invita a reflexionar sobre lo que significa ser humano.
La órbita alrededor de la Tierra destaca las misiones de exploración en curso que han permitido a Artemis fijar una presencia a largo plazo en la Luna y, si todo marcha bien, próximamente, Marte. Un dato curioso: es el primer parche espacial que tiene diseño por el frente y el reverso: en la parte de atrás se invierten las posiciones de la Luna y la Tierra, y se muestra la misma trayectoria, pero ahora de regreso hacia nuestro planeta, y los astronautas los reacomodaron en sus trajes durante el retorno. La forma del parche está inspirada en la morfología de la nave Orión (que los tripulantes bautizaron como “Integrity”) e incluye los nombres de los astronautas de esta misión: comandante Reid Wiseman, piloto Victor Glover (NASA), la especialista Christina Koch (NASA) y el especialista Jeremy Hansen (CSA, Canadá).
Este diseño de parche de misión espacial es una declaración de la humanidad en su versión exploradora del cosmos y nos recuerda cuál es nuestro lugar en el sistema solar y en el universo.









