Domingo, 24 de Marzo de 2019
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Nada Jorge Iga hacia la inmortalidad

Por: León Lecanda
Periodista deportivo con once años de experiencia, cuatro en el periódico Reforma y siete en ESPN, especializado en futbol, beisbol y deportes olímpicos .
@leonlec

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Barranquilla le ha traído el sabor más dulce de su carrera deportiva por las victorias, los récords y sobre todo poner en alto el nombre de su país, pero el sueño de Jorge Andrés Iga César apunta mucho más alto.

En julio pasado, el nadador potosino se convirtió en pieza clave para que México dominara la natación en los Juegos Centroamericanos y de Barranquilla 2018, con un total de 43 medallas, por 18 de Venezuela y 16 de la nación sede, Colombia.

Iga –como le dicen de cariño sus seres queridos– reconoce que no esperaba una actuación tan brillante ni de la selección ni en lo individual. “Representar a mi país fue muy especial, estar en un podio cantando el Himno Nacional y personificar el sueño de miles de atletas ha sido una de las mayores satisfacciones en mi vida”.

A sus 21 años, cosechó cuatro medallas de oro, una de plata y un bronce. El tritón de 1.90 metros fue el octavo atleta en el ranking individual de preseas en Barranquilla, donde compitieron más de 5 mil 400 deportistas.

Iga logró la presea dorada en los relevos 4x100 combinado, 4x100 libre y 4x100 libre mixto, así como la plata en el relevo 4x200 libre y el bronce en los 100 m libres. En todos sus títulos estableció marcas absolutas para México y Juegos Centroamericanos, pero su máximo logro fue el oro en los 200 m libres individual, en los cuales impuso récord de JCC con un tiempo de 1:47.19, a menos de 18 centésimas de segundo de la marca clasificatoria para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Varias semanas después, a Iga apenas le cae el “veinte” y admite que esos resultados en el Complejo Acuático Eduardo Movilla le abrieron los ojos para trazar nuevos objetivos: “Quiero competir en Tokio, esa es mi meta a corto plazo”.

El tritón mexicano está a 0.77 segundos del récord de Juegos Panamericanos en la prueba de los 200 m libres. Su cronómetro en los JCC se detuvo en 1:47.19 siendo su objetivo para el próximo año en los JP de Lima romper la marca de 1:46.42 del brasileño Joao de Lucca (Toronto 2015), logrando así su boleto a los Olímpicos, el cual se obtiene con 1:47:02.

Pero detrás del éxito en la alberca hay muchas horas de trabajo, esfuerzo, dedicación y pasión. “La natación no es un deporte barato y en Estados Unidos es el doble de sacrificio. Gracias a Dios tengo a mis papás que me han sido incondicionales en todo, la Acuática Nelson Vargas ha creído en mí y ahorita el Estado de México también me está respaldando”, asegura Iga, quien le dedica al menos 24 horas a la semana al entrenamiento físico-atlético y técnico.

Desde Tucson, donde vive desde hace 2 años que ingresó a la Universidad de Arizona, describe lo exigente que es combinar los estudios en ingeniería civil con el deporte de alto rendimiento, lo costoso que resulta para su familia pagar la universidad y apoyar su carrera, y al mismo tiempo la satisfacción de cumplir con resultados como el de Barranquilla y obtener el reconocimiento al mejor atleta estudiantil del mes.

Aunque cuenta con una beca de su universidad, de la cual recibe el mayor respaldo por sus logros deportivos y soportes como el de la Acuática Nelson Vargas y el Estado de México –que aceptó apoyar a Jorge cuando el gobierno de su natal San Luis Potosí le dio la espalda–, la familia Iga César debe complementar los gastos para lograr el sueño de Jorge, ya que un nadador mexicano sin beca puede invertir más de 70 mil USD por año en su formación como atleta en Estados Unidos, haciendo que el campeón valore aún más su carrera.

Inspirado en su hermano mayor, Jorge busca ser un ejemplo para su familia y las próximas generaciones. “Mi hermano Mauricio nació con un problema congénito en su pierna y, por cuestiones de salud, ha nadado toda su vida. En mi familia somos extremadamente competitivos y lo que empezó como una actividad para la terapia de mi hermano, se convirtió en una pasión para los dos. Mauricio y yo siempre entrenamos y competimos juntos, él me ha enseñado a no darme por vencido a pesar de las adversidades y a siempre dar lo mejor de mí”, dice Iga, con la mirada hacia lo alto.

“Me mudé a Estados Unidos sin saber nada de inglés y ya voy a la mitad de mi carrera. Mi meta es ser un ingeniero civil exitoso, quiero tener mi empresa de construcción, ayudar a mejorar mi país y abrir escuelas de natación para compartir todo lo aprendido de este deporte”.

La histórica actuación de Iga y la selección mexicana en la piscina en Barranquilla contribuyó en buena medida a que el país azteca superara por 30 oros totales a Cuba (132 a 102) y destronara así a la nación caribeña en unos JCC por primera vez en 52 años, desde la edición de San Juan 1966.

Pero Jorge Iga sabe que eso quedó en los libros de historia y ahora el premio mayor en su carrera deportiva apunta hacia el país del sol naciente.

*El dato*

Jorge Iga César entrena en la Universidad de Arizona con el seis veces medallista olímpico Matt Grevers, el campeón nacional de Estados Unidos en los 200 m Mariposa, Justin Wright, y el mexicano tres veces atleta olímpico, Juan Veloz.