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STRATEGIAS

Ser ágil, con paso firme

Por: MPO. Jennifer Amozorrutia
Experta en Cultura y Ambiente Laboral
jamozorrutia1@gmail.com

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En una junta, el director de nuevos negocios propone lanzar un producto en sólo dos meses. El área comercial aplaude; sin embargo, el equipo de operaciones se paraliza: aún están terminando las pruebas del último lanzamiento. La escena, común en muchas corporaciones, refleja un desafío en el liderazgo actual: moverse rápido con paso firme.

El constante dilema de avanzar y sostener crea la base del concepto: stagility, cuando se combina estabilidad (stability) y agilidad (agility). Es decir, ¿cómo mantenerse innovador y adaptable en tiempos de constante transformación sin que la organización se vuelva caótica o pierda su rumbo?

¿Qué es stagility y por qué se ha vuelto crucial?

Stagility es la capacidad de una organización para responder con agilidad a los cambios del entorno, sin comprometer la estabilidad que le da identidad, claridad y continuidad. Es una forma de encontrar balance, donde el progreso ocurre con rapidez, pero la transformación se construye sobre bases firmes.

En estos tiempos, muchas empresas apostaron por volverse ágiles con estructuras más planas, procesos más rápidos y decisiones descentralizadas. Sin embargo, muchas de ellas no pudieron adaptarse, perdiendo claridad, coordinación y hasta confianza interna. Por eso hoy la conversación gira sobre la agilidad sostenible.

El impacto en la vida organizacional

Cuando una empresa opera con stagility, sus equipos sienten confianza para adaptarse. Tienen la seguridad de que, incluso en medio del cambio, existe una dirección compartida, responsabilidades bien definidas, equipos cohesionados y una cultura sólida que no se desvanece con cada tendencia.

Las compañías que logran este equilibrio no sólo responden mejor a lo externo, sino que protegen su interior: reducen la rotación, mejoran la experiencia del colaborador y fortalecen su reputación como lugares confiables para trabajar y desarrollarse.

Ser stagile radica en que el objetivo no sólo responda a las demandas del mercado, sino hacerlo sin comprometer la energía y el bienestar de las personas.

¿Cómo construir stagility en tu empresa?

Aquí algunas prácticas clave para empezar:

  1. Estructura sólida, pero flexible: es fundamental contar con una base organizacional clara y bien definida, que al mismo tiempo permita ajustes ágiles para responder a los cambios sin frenar la toma de decisiones.
  2. Claridad y comunicación de las bases: es importante que los fundamentos organizacionales, como filosofía, valores y comportamientos, queden estructurados, para que los cambios se den a partir de la identidad organizacional.
  3. Liderazgo empático: los líderes con enfoque stagile no imponen, inspiran. Saben cómo hablar con honestidad, conectar al equipo con una misma dirección y reconocer cuándo es momento de avanzar con fuerza y cuándo es mejor dar calma y contención en medio del cambio.
  4. Liderazgo presente: contar con líderes coherentes con la cultura organizacional y atentos al bienestar del equipo es clave en tiempos acelerados. Su acompañamiento fortalece la confianza y refuerza la unión del grupo frente a los cambios.
  5. Cultura como brújula del cambio: la cultura es la base para las transformaciones, al sostener la estructura que soportará los procesos, políticas y maquinaria organizacional. Los cambios deben reforzar la identidad de la corporación, no ponerla en riesgo.

El reto no es elegir entre orden y agilidad, sino aprender a combinar ambos. Las organizaciones que prosperen serán las que no sólo se muevan rápido, sino que sepan recorrer el camino del cambio con seguridad y sentido