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Las jerarquías se han perdido

Por: MMD. Christian Flores Pérez
Experto en dirección de ventas , marketing digital, consultor y speaker
www.linkedin.com/in/soycrismx/

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Hoy en día, en muchas empresas, la jerarquía es más decorativa que la planta de plástico junto al escritorio del gerente. Todos opinan, todos sugieren… y el organigrama viéndonos con cara de “¿entonces pa’ qué me imprimieron?”. Y mientras la compañía se esfuerza por “evitar la rotación”, termina poniendo a sus gerentes en situaciones tan incómodas que ya hasta quieren rotarse solos.

Taylor y Fayol –padres de la administración moderna– seguramente están en el cielo administrativo jalándose los cabellos: “¿¡Cómo que no respetan la línea de mando!? ¡¿Le preguntan su opinión al becario para decidir una estrategia anual?!”.

Si todos somos iguales… ¿quién toma las decisiones? ¿El Espíritu Santo?

El discurso moderno dice: “aquí todos somos iguales”. Pero alguien tiene que tomar decisiones… La realidad es que en una empresa vales lo que sabes, no lo que sientes. Si fuera por igualdad divina, las organizaciones estarían regalando gerencias como muestras gratis en Costco. Pero para llegar ahí se necesitan años de preparación, errores épicos, noches sin dormir, jefes odiosos, crisis internas y mucha terapia no resuelta. Mientras tanto, el “subordinado eterno” sigue siendo eso: eterno. Tiene la misma edad que el gerente, pero tomó todas las decisiones equivocadas en su carrera… o en su vida, y aun así quiere mandar.

El opinólogo corporativo: especie en peligro de sobrepoblación

Hay personas que confunden empresa con cafetería de coworking: creen que su aportación principal es “dar su punto de vista”. Pero jamás brindan soluciones. Su deporte favorito es “retar al sistema”, un sistema que, por cierto, ni entienden. Llegan diciendo frases como: “Yo no sigo reglas”, “Yo cuestiono todo” … Y uno sólo piensa: hermano, primero aprende a agendar bien un call en Teams. El problema es que este tipo de personajes hace mucho ruido… y da cero resultados.

Ser buen vendedor no te da derecho a ser un cretino

Otra joya del ecosistema laboral es el vendedor estrella que confunde habilidad comercial con licencia para ser insoportable. Gracias por vender tanto, pero baja dos rayitas: tu ego ocupa medio Customer Relationship Management (CRM). Un vendedor en modo inflado puede destruir la dinámica del equipo más rápido que cualquier competencia. Y un buen gerente lo sabe: cuando alguien amenaza la estabilidad del grupo, hay que actuar.

El liderazgo perfecto no existe… ni que uno fuera Diosito o Belinda para caerle bien a todos. 

Otra fantasía corporativa es creer que un gerente debe caerle bien a todos. Ni el pan de muerto le gusta a todos, y mira que es perfecto. Hay líderes duros, suaves, técnicos, inspiradores, callados, explosivos, pacientes… Y siempre habrá alguien que diga: “A mí no me gusta su estilo”. Obvio. Porque cuando no sabes liderar, todos los liderazgos te parecen malos.

Conclusión: no, las jerarquías no son el problema

El problema no es que la gente hable. Es que hable sin saber. Cuando la voz del experto pesa lo mismo que la del novel entusiasta, la empresa deja de ser organización y se convierte en reality show.

Las jerarquías no se hicieron para oprimir. Se hicieron para ordenar el caos y evitar que cada quien haga lo que quiera. Porque donde todos mandan… en realidad nadie lo hace.

Así que sí: las jerarquías se han perdido. No porque los gerentes fallen, sino porque todos quieren mandar cuando no les toca. Y lo más divertido es que todavía se ofenden si nada sale bien.