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PANORAMA POLÍTICO

¿De quién es la responsabilidad de los problemas públicos?

Por: MAPPP. Samantha Aurora Acosta Cornu
Economista, maestra en Asuntos Políticos y Políticas Públicas, docente y doctorante
samantha.acosta@uaslp.mx

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Todos hablamos de problemas públicos como la salud, la educación o la seguridad. Sin embargo, esos son temas públicos, no problemas per se. ¿Qué es un problema público?

En primera instancia –y como insisto habitualmente– los problemas públicos no existen por sí mismos; se construyen. Es una percepción compartida por un colectivo o una sociedad. El hecho de que exista esa percepción no implica que el resto de las personas, quienes no forman parte de ese grupo que ha construido y nombrado el inconveniente, también considere la situación como una contrariedad.

Por otro lado, las personas tienden a pensar y creer que lo que perciben (de manera individual) como un inconveniente, lo es para todos y, por lo tanto, debería tomarse en cuenta y resolverse. Por ejemplo, imaginemos que acabamos de mudarnos a una casa en un barrio diferente, al pasar las primeras noches nos damos cuenta de que tenemos una plaga de ratones; además de sentirnos fatal y molestos, no pensaríamos que eso es un problema público puesto que sólo nuestra casa tiene ratones. Si en la junta de vecinos más personas manifiestan tener ratones de manera persistente en sus casas encontramos “aliados”. ¿El hecho de que se sumen tres, cinco o diez personas basta para que se convierta en un problema público y sea el Estado quien lo atienda? La respuesta corta es no, lo interesante es por qué.

Desde ese planteamiento y narrativa, la circunstancia que se vive es de afectación privada; no compete al ámbito público puesto que cada individuo es responsable de su casa y, al vivir en un barrio, también hay elementos de responsabilidad privada –usualmente están en los reglamentos de ecología de los territorios–. Sin embargo, si al investigar las causas de la presencia de tantos roedores, los vecinos encontraran un tiradero de residuos clandestino cerca de ahí, puede convertirse en un problema público.

¿Cómo se convierte entonces en responsabilidad del Estado? Cuando la situación se escala a las competencias de este. En este caso los vecinos pueden elaborar cartas para las autoridades correspondientes donde manifiesten la preocupación que tienen por la salubridad de la colonia, los riesgos sanitarios presentes y nombrar (documentando) las afectaciones, de esa forma ya no es una contrariedad de la familia X o el vecino Y, es una situación de riesgo sanitario.

Lo que expongo aquí es relevante porque la responsabilidad de los problemas públicos, generalmente, es del Estado debido a que cruzan áreas de su incumbencia, hay circunstancias en las que tanto la esfera pública como la privada pueden y deben intervenir en ellos –cuando las competencias son estatales pero la atención del conflicto trastoca los límites privados–.

Es importante mencionar que no toda suma de complicaciones individuales o privadas se convierte o puede convertirse en un problema público, y esto no es un llamado a buscar que el Estado resuelva todo; pero sí nos refleja dinámicas sociales y políticas que vale la pena rescatar.

En primera instancia el reconocimiento de situaciones comunes, las posibilidades de negociación, acuerdos y generación de soluciones conjuntas, la movilización de recursos (no necesariamente económicos) para la discusión, solución y consenso, y finalmente, la agencia de los actores, tanto a nivel individual como colectivo. Todo esto se encuentra en la dimensión política de las dificultades y nos permite observar los procesos, sus efectos y discernir sobre las responsabilidades que cada esfera debe asumir.