Viernes, 15 de Noviembre de 2019
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CIENCIA Y TECNOLOGÍA

5G, “la guerra” que se avecina

Por: LCC. Gabriel Moreno Rodríguez
Productor; académico en el ITESM; director de noticias; analista en temas de tecnología y CEO
@gabofanfare

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¿Qué es 5G? ¿Qué tiene de distinto con el 3G y el 4G? Buscando una explicación lógica y “por definición”, se considera que la G habla de “generación”. La primera generación (1G) fueron los teléfonos que nos permitieron empezar a comunicarnos; la segunda (2G) hace referencia a los primeros celulares en darnos acceso a Internet; la tercera (3G) serían las primeras redes que hicieron posible navegar en sitios como Facebook y Twitter, y ver contenidos en streaming; finalmente, la cuarta generación (4G o LTE) fue la mejora en velocidad y estabilidad en dicho acceso a Internet, para que nuestros smartphones pudieran conectarse a mayor distancia y con mejor calidad.

Es con esa larga explicación que se podría deducir que el arribo de la conectividad 5G será sinónimo de mayor estabilidad y velocidad en nuestras conexiones, y sí, pero sus implicaciones son mayores y tan significativas que varios se atreven a decir que cambiarán la forma en la que vivimos e interactuamos con los demás.

Tanto así que en el Mobile World Congress 2019 la temática fue “conectividad inteligente”, donde, además, se recibía a los asistentes con las gigantes letras 5G iluminadas en la sede de Barcelona.

Y es que la llegada de dicha tecnología ha comenzado a colocar sus cimientos en este año, de tal forma y con tal alcance que personajes como el Presidente de Estados Unidos han expresado su nerviosismo en torno a la llegada de una velocidad de conexión que, por primera vez, será tan rápida como el término “en tiempo real” lo define.

¿Qué tan veloz será el 5G para ser exactos? Hablamos de 20 gigabits por segundo, de 400 a 500 veces más rápido que las conexiones actuales en 4G.

No es un simple salto de generación

Algo que los expertos no se cansan de decir es que sería un error pensar que de 5G a 4G sólo hay cambios de velocidad. De acuerdo con Derek McManus, jefe en operaciones de Telefónica en el Reino Unido, “con la llegada del 5G, la conectividad móvil pasará de ser algo que experimentamos principalmente mediante dispositivos personales, ha formar parte de los tejidos de nuestra sociedad, creando una infraestructura integrada que conectará edificios, transporte y herramientas. Actualizará el sistema operativo de nuestra economía, transformando la energía, cuidado de la salud, nuestros medios de transporte y los sectores de comercio”.

De hecho, durante los próximos dos años que le tomará al mundo implementar la tecnología 5G en nuestra sociedad, irán ocurriendo cambios muy interesantes. Para entrar en detalles, la conectividad en 5G es tan rápida que está prácticamente a la par de la capacidad de reacción de los seres humanos, de tal forma que existirían interacciones con el mundo real, en cualquier lugar, al instante.

¿Y eso qué significa?

Con 5G podrás interactuar con personas, lugares y objetos en tiempo real. Imagina manipular objetos en realidad virtual junto con otras personas de manera simultánea, operar un dron o un automóvil en cualquier parte del mundo sin ningún tipo de atraso en el envío de señal.

En específico, en Digital Trends se hablaba de un mundo donde no existan conductores, sólo autos que se manejan por sí solos, comunicándose con otros autos, señales de tráfico, edificios y peatones, reaccionando en milisegundos y previniendo accidentes con una velocidad más precisa que la de los humanos.

No sólo se podrían evitar accidentes, Jules Suzdaltsev, editor y analista en temas de tecnología, plantea que con autos conectados en 5G, se podría acabar con el tráfico, y es que eliminando el factor de “pericia humana” detrás del volante, los vehículos automatizados podrían viajar a velocidades extremas sin riesgo a choques o accidentes.

¿Qué hay de otros campos?

John Oliver, conductor de Last Week Tonight, destacaba un estudio de la universidad de Oxford, en el cual se hablaba sobre la automatización y cómo las máquinas, y los procesos optimizados por la inteligencia artificial y las conexiones rápidas gracias al 5G podrían tener un impacto tan alto en las empresas que un aproximado del 50% de la fuerza laboral humana se quedaría sin empleo.

Y no está lejos de la realidad, los trabajos de campo podrían cumplirse mediante drones que rieguen, administren pesticidas y hasta cosechen nuestros plantíos, hospitales donde un solo doctor –en cualquier parte del mundo– pueda operar a pacientes con aparatos que respondan al instante sus instrucciones, mediante realidad virtual; incluso viajes comerciales que sean cumplimentados por aviones manejados por máquinas.

El futuro es prometedor, pero también levanta algunas preguntas: ¿qué haremos con decenas de miles de personas que se quedarán sin sustento?

Quizá nos volveremos lo que nuestros abuelos tanto temían durante la revolución industrial, mecánicos y programadores de artefactos que hacen todos los demás trabajos.

¿Los puntos negativos?

Existen retos que aún suponen temas negativos en el arribo del 5G.

Uno de ellos es el alcance. Y es que mientras una antena de conexión 4G ofrece hasta 10 kilómetros de buena señal, una de 5G apenas cubre 300 metros con una conexión óptima, y sin suponer que no tiene tan buena recepción con paredes y muros de por medio. Incluso el mal clima –como lluvia o viento– puede arruinar su eficiencia.

Una transmisión tan corta significa que las empresas de telecomunicaciones tendrán que construir más antenas en más lugares. En otras palabras, más dinero y mayor inversión.

Hablando incluso de la popularidad de la llegada del 5G viene también la paranoia, y es que, con una velocidad casi instantánea de transferencia de información, muchos analistas temen que el robo de datos por parte de hackers y grupos delictivos sea más difícil de detener.

No hace mucho, Donald Trump acusaba a la empresa Huawei y ZTE de “poco confiables”, ante un posible robo de datos a usuarios de sus teléfonos mediante su conectividad 5G. Acusación desmentida por su presidente, Guo Ping.

Y es que para llegar a una verdadera implementación de una red 5G faltan años, en especial para países como México, donde normalmente sólo unas pocas empresas invierten en infraestructura para conectar a sus habitantes. Sin embargo, la carrera ha comenzado e invertir en infraestructura en este año y el próximo podría significar una enorme diferencia en términos económicos y competitivos.

La red 5G podría destruir y reconstruir nuestra sociedad, pero hasta el momento es complicado saber qué nos espera, con autos y aviones que se conducen solos, fábricas con máquinas que se comunican entre sí y cirujanos digitales que operan con las mejores mentes en sus respectivos campos.

El futuro ciertamente es optimista, pero es muy pronto para decir que hemos visto todas las aristas en esta nueva generación.