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CIENCIA Y TECNOLOGÍA

La energía del futuro o ¿pasado? que salvará al planeta

Por: LI. José Eduardo Carrillo Castillo
Gerente de sistemas e informática STRATEGA Consultores
eduardo.carrillo@strategamagazine.com

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La energía nuclear ha sido siempre un tema que ha causado bastante polémica a nivel global. La asociamos con las bombas de Nagasaki e Hiroshima, pasando por Chernóbil y hasta la actual central de Fukushima. En ningún momento existe una relación positiva con ella. No obstante, la tecnología continúa su curso, avanza y no se detiene ante mitos, leyendas y narrativas de películas que sólo nos han hablado de lo negativo de esta reacción química.

Hoy, más que nunca, y parafraseando al físico y divulgador Carl Sagan, necesitamos del pensamiento crítico. Este se opone al fanatismo, a la superstición y a la pseudociencia en todas sus formas. Es la antítesis de la ignorancia y el antídoto contra el miedo. El planeta exige cambios más apropiados para evitar el continuo avance del calentamiento global. Este debate nos urge a alejarnos de la contaminación del carbono y la quema de restos fósiles derivados del petróleo. La guerra entre Ucrania y Rusia incita a los países a buscar alternativas de energía que también se alejen del gas natural. La energía eólica y solar parecen aún no ser lo suficientemente eficientes ante cualquier cambio de clima, ya que la pura creación de sus paneles termina contaminando igual o peor que seguir quemando combustibles.

Entonces, ¿existe alguna salida real hacia una verdadera soberanía energética? La respuesta es sí, siempre hemos tenido ante nuestros ojos una energía libre, pura y estable, pero los errores del pasado nos han hecho cerrar los ojos ante esta opción.

La energía nuclear está regresando como una alternativa para resolver nuestro actual problema energético. Han quedado atrás aquellos diseños de Chernóbil de estructuras débiles y hemos aprendido como humanidad de los errores, como los que sucedieron en el tsunami de Fukushima, en Japón. La tecnología actual está contribuyendo a crear estructuras más estables y mejor protegidas para garantizar que, por ahora, sea la única energía verdaderamente libre y soberana que nos garantice un mayor equilibrio climático y brinde inmunidad a los síntomas que provocan las guerras.

Basta con analizar a las principales potencias mundiales para darse cuenta de que el auge de la carrera nuclear en el contexto energético está regresando. Bélgica está buscando ampliar las licencias que caducan para mantener operativas sus plantas nucleares. En los próximos años, Japón, que cerró sus reactores tras su crisis en Fukushima, está buscando volver a poner en marcha más de 8 reactores nucleares. Por otro lado, Polonia, Reino Unido y República Checa están desplegando planes para construir nuevos reactores. China es el país que actualmente está construyendo más reactores nucleares en el mundo, seguido por la India, Rusia y Turquía, con Corea del Sur siguiéndoles muy de cerca.

Queda más que claro que nadie se quiere quedar atrás en el tema energético y se están adaptando a la cero emisión de contaminantes que la energía nuclear hace posible. Sin embargo, no hay que perder de vista la fisión nuclear que China está impulsando para crear una energía limpia que pueda alimentar a todo el planeta por miles de años. Literalmente, plantea la posibilidad de encender un sol artificial que nos permita alcanzar la verdadera energía limpia y libre a la que tanto aspiramos como humanidad. De momento, China logró encender este sol durante 403 segundos, dando así un pequeño paso hacia este objetivo.

En este momento crucial en la búsqueda de soluciones energéticas, es fundamental que la humanidad tome decisiones informadas y basadas en la ciencia. La energía nuclear, con todos sus avances y desafíos superados, se presenta como una opción que merece una consideración seria. La inversión en tecnologías energéticas sostenibles y seguras no sólo beneficia al presente, sino que también es un legado para las generaciones futuras. En última instancia, el futuro de la energía dependerá de nuestra capacidad para superar los obstáculos y avanzar hacia soluciones sostenibles.

La energía nuclear, junto con otras fuentes de energía renovable, puede desempeñar un papel crucial en la construcción de un mundo más limpio y equitativo.