Miércoles, 20 de Setiembre de 2017
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Deontología Empresarial

Por: Mtro. Iván Gutiérrez Herrera
Licenciado en derecho y Maestro en Gobierno y Políticas Públicas por la Universidad Panamericana
@ivangtzher

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Para adentrarnos al tema que ocupa este texto, debemos responder la pregunta ¿Qué es la Deontología?, es un concepto que se atribuye al filósofo inglés Jeremy Bentham, quien lo utiliza por primera vez para identificar el deber ser en el comportamiento del hombre, es decir, qué es lo correcto en el quehacer humano.

Con el tiempo, el concepto de Jeremy Bentham fue evolucionando para focalizarse en las profesiones, por tanto, actualmente entendemos la Deontología como lo conveniente, lo apropiado en el ejercicio de una profesión determinada.

La segunda pregunta que debemos plantearnos es ¿Cuál es su utilidad práctica?, es establecer una serie de principios que no son teóricos ni forman parte de la técnica que se aprende en las aulas universitarias, que hacen que el profesional sea talentoso y destaque en el ejercicio de su profesión.

Existen principios deontológicos universales que recaen sobre la mayoría de los profesionales, y su aplicación es recomendada para efectuar una mejor función laboral, destacando los siguientes:

  • Obrar según Ciencia y Conciencia: Ciencia: Tener los conocimientos técnicos para el cargo que se está desempeñando. Conciencia: Actuar conforme a la exigencia de la razón práctica y no hacer lo que uno juzga o piensa que no debiera hacerse, es decir, decidir con responsabilidad buscando lo que es bueno.
  • Integridad y Honestidad: Anteponer la verdad en los pensamientos y las acciones; Angela Aparisi señala que este principio es la base de la confianza que el público y colaboradores depositan sobre el profesional.
  • Desinterés: Entender que toda actividad profesional no es sólo un medio de realización personal, sino también un servicio a los demás, es una valiosa contribución al bien común; si se entiende y asimila esta idea, el profesionista ejercerá su profesión con mayor gusto y eficiencia.

La tercera pregunta a responder es ¿Qué es la Deontología empresarial?, es la expresión del comportamiento de la empresa hacia dentro y fuera de ella, y al respecto, el filósofo y escritor español Fernando Savater escribe un ensayo serio y objetivo donde hace un estudio sobre el tema y resalta una serie de virtudes que deberían tener los profesionales que inciden en el mundo empresarial. En síntesis son las siguientes:

  • Audacia: Si un líder no puede asumir riesgos, no podrá emprender ni tampoco ser un buen empresario.
  • Capacidad de identificar un interés común entre los colaboradores, que motive las decisiones y las acciones de la empresa.
  • Prudencia: Hay que medir los riesgos y adaptar las estrategias de la empresa para evitar perjuicios a la misma.
  • Responsabilidad: Que el empresario asuma los fracasos y busque las mejores soluciones con todo su equipo de trabajo.
  • Eficacia: La capacidad de generar ganancias, satisfaciendo las necesidades de sus consumidores.
  • Ética de mínimos: Se trata de encontrar los requisitos necesarios para que cada miembro o entidad de una comunidad pueda alcanzar su felicidad, sin perjudicar a los demás.
  • Confianza: Esta virtud depende de la forma en que un empresario crea sus productos, presta sus servicios y administra su negocio, para establecer una relación duradera con sus clientes.

Además de las virtudes del empresario, hay otros principios que sirven para asegurar el respeto y la productividad de una organización, siendo en síntesis las siguientes:

  • Comunicación: Tener la capacidad de escuchar, respetar y fomentar el diálogo para intercambiar opiniones.
  • Autoridad: Tener la habilidad para despertar y potencializar las fortalezas de los empleados.
  • Motivación: Promover la sensación de utilidad, para que los empleados sepan que están aportando y forman parte de la empresa no sólo en el sentido económico, sino social y de formación de comunidad.
  • Responsabilidad social: Asumir una postura en favor de la educación y de las causas que combaten la pobreza.

De estas virtudes, la responsabilidad social genera un complejo conflicto entre diversos autores, por un lado y en su mayoría hay quienes afirman que es fundamental el desarrollo y promoción de los miembros de la sociedad, así como el compromiso con quien pudiera afectarse por acciones o actos de la empresa, sin embargo, hay otros como el economista Milton Friedman que afirman que la empresa únicamente tiene como objetivo la maximización de sus beneficios y del accionista.

Sobre esta discusión, la filósofa y Directora de la Fundación Ética de los Negocios en España, Adela Cortina, señala que las empresas funcionan mejor si tienen en cuenta los intereses de todos los afectados por ella, pues el beneficio del accionista aumentaría si se toma en cuenta a los demás; una empresa que es prudente se da cuenta de que si hay una buena relación entre los afectados por la misma, asegura mucho más su viabilidad y el aumento del beneficio para el accionista.

Ahora bien, si una empresa es autosuficiente y tiene cubiertas sus necesidades, ¿por qué no apoyar instituciones o personas para que abandonen la situación de pobreza en la que viven? Desde el punto de vista ético, la respuesta podría parecer lógica, y ésta sería que sí, sin embargo no deja de ser un tema razonablemente controvertido y de opiniones divididas.

De todo lo dicho, podemos concluir que lo más importante para la empresa son las personas, todas aquellas que están relacionadas de alguna u otra forma con ella (trabajadores, accionistas, clientes y comunidad donde se tiene impacto), a las cuales se les debe garantizar un nivel de bienestar y respeto por sus derechos humanos, en donde prevalezca una relación entre pares, una relación ética.

Como dice el filósofo José Ramón Ayllón “Al hombre no le queda más que ser ético, de lo contrario su vida sería insoportable, es decir, no le queda más remedio que diseñar un mundo habitable”.

Seguir las virtudes o principios deontológico-empresariales ayuda a tomar decisiones prudentes y justas, generando armonía y respeto entre los empleados y el patrón, así como entre la empresa y la sociedad. Al final del día esto se traduce en eficiencia, productividad y hace que la empresa destaque entre las demás.

Referencias bibliográficas

Aparisi, Ángela. (2009). Ética y Deontología para Juristas. México, Porrúa, pp. 139,160.

Savater, Fernando. (1998). La dimensión Ética de la empresa. Bogotá, Siglo del Hombre/Fundación Social, pp. 18-25.

Milton, Friedman. The Social Responsability of Business is to Increase Its Profits. 8ª ed. Tom Beauchamp y Norman Bowie. Ethical Theory and Business. (2009). New Jersey, Pearson, p. 55.

Cortina, Adela. (2008). Ética de la empresa. 8ª ed. Madrid, Trotta, 2008, p. 94.