Domingo, 24 de Marzo de 2019
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SALUD

¡No te oxides! Consume vitamina C

Por: MSP. María Jocelyn Bravo Ruvalcaba
Médico egresada de la UASLP, Maestra en Salud Pública por la Escuela de Salud Pública de México del INSP.
@Ma_joshyta

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“Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina”, Hipócrates

Las vitaminas forman parte de un grupo de sustancias conocidas como nutrientes, los cuales se encuentran en los alimentos y tienen una función clave en el metabolismo de los seres humanos, como el crecimiento, el desarrollo y el mantenimiento de la vida.

Aun cuando existe evidencia de que en la antigüedad se conocían algunos padecimientos a consecuencia de la carencia de estos componentes, como el beriberi o escorbuto, e incluso se llegó a mencionar la necesidad de una dieta completa, con alimentos frescos de origen vegetal, para evitarlos; hasta hace un siglo se descubrieron estos elementos. La palabra “vitamina” fue acuñada en 1912 por el Bioquímico Kazimierz Funk, y proviene del latín “vita” (vida) y “amina” (deriva del amoníaco); en 1929 se galardonó con el premio Nobel de Medicina al médico Christiaan Eijkman y al bioquímico Frederick Gowland Hopkins, por la identificación de estas sustancias y su reconocimiento como esenciales para el metabolismo del cuerpo.

Lo relevante es que solo la D y la K se producen en el cuerpo, mientras que las otras provienen de los alimentos consumidos. Actualmente, se han identificado trece vitaminas para un sano desarrollo: la A, la B (8 tipos), la C, la D, la E y la K.

La vitamina C, también llamada ácido ascórbico, es conocida por su poder antioxidante, es decir, protege las células del cuerpo de los daños de los radicales libres, sustancias producidas por nuestro metabolismo y también presentes en el ambiente, evitando el envejecimiento prematuro; además, es muy importante para mantener una piel, huesos y tejido conectivo sanos, promueve la absorción de hierro y la adecuada cicatrización.

Su deficiencia se conoce como escorbuto, identificado principalmente en los marineros, quienes, al pasar un largo tiempo en los barcos, recibían una alimentación carente de frutas y verduras; cansancio, debilidad, encías inflamas que sangran muy fácil (gingivitis), hemorragias cutáneas, retraso de la cicatrización y anemia son algunas las afecciones presentadas.

Se puede encontrar en:

Verduras (principalmente crudas): chile poblano, hojas de chaya, chile, col de Bruselas, zanahoria, calabaza, papa, pimiento rojo, coliflor, brócoli, miltomate (tomate verde o tomatillo), chile seco, habas verdes, tomatillo y huauzontle.

Frutas: guayaba, marañón, nanche, kiwi, zapote negro, mango, limón, mandarina, papaya, fresa, toronja, naranja, tejocote, plátano y melón.

La leche materna aporta este componente a los menores de 12 meses, pero después de esa edad, una dieta balanceada –rica en frutas y verduras– es relevante, sobre todo en mujeres embarazadas, fumadores, posterior a una cirugía o personas con lesiones por quemaduras o trastornos de mala absorción intestinal. Además, ayuda a prevenir el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, los resfriados comunes y la degeneración prematura de la vista.

La recomendación final es que debemos procurar tener siempre una dieta saludable, completa, variada, suficiente, equilibrada, adecuada e inocua, para obtener los aportes suficientes de nutrientes; los suplementos están indicados para aquellas personas con poca ingesta de esta vitamina e indicados por un médico especialista.

Bibliografía

NORMA Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012, Servicios básicos de salud. Promoción y educación para la salud en materia alimentaria. Criterios para brindar orientación.