Sabado, 23 de Enero de 2021

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Trabajo bajo presión… ¿buscas talento o una olla exprés?

Por: MMD. Christian Flores Pérez
Consultor y conferencista, profesional en marketing y comunicación, Master en Marketing digital
@chrisfloresmx

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En los negocios, como en la vida, hay mensajes que se pueden leer entre líneas, hay acuerdos no escritos o pactos que se dan por hecho. El mundo empresarial tiene un factor de exigencia impresionante, hoy por hoy en países en vías de desarrollo este –digámosle– “ecosistema” laboral se presta para que ciertas compañías busquen determinados perfiles que, consideran, encajarán con sus necesidades. En un mundo lleno de información y en el afán de las áreas de Recursos Humanos por contratar a la persona correcta se pueden pasar por alto ciertos “detalles”, la manera de transmitir el mensaje es importante, ya que la estructura, la forma y el contexto mal empleados significarán crear una percepción errónea del público al que vamos dirigidos, en el caso de nuestro tema me refiero a los candidatos a un puesto de trabajo.

La madre de todas las frases hechas por reclutadores, que deja de lado el tacto y debería ser considerada –en mi opinión– un crimen es: “acostumbrado al trabajo bajo presión”, ¿en qué momento se le ocurrió a la gente de RR. HH. poner esto en una vacante publicada?, la frase es la misma, pero se articula de diferente forma, por ejemplo “tolerancia a cierto nivel de estrés” o “alta tolerancia a la frustración”, si me permiten ser completamente honesto este tipo de frasecitas me parecen una falta de respeto y un golpe directo a la reputación de las empresas que las usan. Puedo jactarme de que en mi camino como mánager jamás he aprobado el uso de este tipo de leyendas en una vacante.

Por otra parte, cuando me ha tocado estar del otro lado, es decir, buscando trabajo o levantando la mano para ocupar alguna posición, inmediatamente desestimo a la organización que usa estas expresiones, no me importa si es la start up más reconocida a nivel mundial o la multinacional de refrescos con mayor número de ventas, tal vez sea la mejor empresa de retail, incluso reconocida por Great Place to Work, pero una vez que leo en una vacante algo que implique el soportar niveles atroces de estrés para que a alguien “le den la oportunidad de trabajar“, en automático, en mi cabeza y mis principios éticos, esa compañía se convierte en la más local, la más inexperta del mundo, la última de mis opciones no sólo como trabajador, sino como consumidor.

Poner este “requisito” representa algo tan serio como solicitar que no estés embarazada, que seas heterosexual o que no tengas cáncer o sida para darte un trabajo, lamentable, triste y miserable que lo sigan haciendo. De acuerdo con un artículo publicado por la edición online de El Universal, en noviembre de 2019, el 43% de los mexicanos con empleo formal sufrió altos niveles de estrés gracias a su trabajo, lo cual repercute en dificultades físicas y psicológicas, como trastornos de alimentación, del sueño, daños cardiovasculares y migrañas. Es penoso que el 75% de los mexicanos en edad laboral sufra de cansancio mental producto de la exigencia de tener un rendimiento superior al normal. Estados Unidos, por ejemplo, mantiene esta métrica en el 59%, por lo cual nuestro México lindo y querido está muy por encima de la media internacional en términos de estrés y ansiedad laborales.

En relación con lo anterior, también en noviembre de 2019, entró en vigor la NOM-035 que obliga a las compañías a “establecer los elementos para identificar, analizar y prevenir los factores de riesgo psicosocial, así como promover un entorno organizacional favorable en los centros de trabajo”. Dicha norma está publicada en el Diario Oficial de la Federación y establece sanciones que van desde los 4,000 a los 422,000 pesos para las empresas a las que se les demuestre que están convirtiendo los pensamientos de sus colaboradores en una verdadera bomba de tiempo.

Lo anterior solamente nos puede dejar en claro algo: esta norma tiene sustentos legales, y estudios que validan su formalización y ejecución, por ende, el poner una de estas leyendas es el equivalente a decirle a tu fuerza laboral “tú aún no lo sabes, pero es posible que me metan una multa por no cuidar tu salud mental, porque así trabajamos aquí y nadie se ha quejado”. CONCIENCIA SEÑORES,  empresarios, directivos, emprendedores, ejecutivos, gerentes de RR. HH. ¿qué es lo que buscan? ¿Talento o una olla exprés? Cuidado con lo que publiquemos, pues como bien dice un conocido meme de Internet: “Pues no, mi ciela”, aquí las cosas ya cambiaron o están por cambiar (quiero pensar).