

¿Estamos listos para una reducción de jornada?
La propuesta de reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) busca reducir la jornada semanal de 48 a 40 horas, sin afectar el salario. Esta iniciativa coloca al descanso y al equilibrio como prioridades en la agenda laboral nacional y actualiza lo previsto en el Artículo 123 constitucional.
El planteamiento prevé una implementación gradual y ordenada que permita a las empresas adaptarse sin afectar la operación. Además, se contempla reafirmar dos días de descanso por cada cinco trabajados, fortaleciendo con ello la salud física, mental y social del empleado.
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México se ubica entre los países miembros donde se laboran más horas al año, superando las 2,100 por persona trabajadora. Sin embargo, esto no necesariamente se traduce en mayor productividad. Diversos estudios han demostrado que más tiempo en el puesto de trabajo no garantiza resultados. Por el contrario, jornadas más cortas y mejor distribuidas pueden traducirse en empleados más enfocados, con menos agotamiento y mayor compromiso.
En contraste, países como Alemania (1,343 horas anuales, aproximadamente), Dinamarca (1,380) y Países Bajos (1,413) laboran significativamente menos tiempo, y no es coincidencia que estas naciones también registren algunos de los niveles de productividad más altos del mundo (PIB por hora trabajada).
La transición hacia las 40 horas no es sólo un cambio legal, sino una oportunidad para modernizar la gestión del trabajo, migrando del “presentismo” a un enfoque en eficiencia y resultados medibles. El verdadero desafío radicará en la implementación, pues requerirá un análisis particular para diseñar los esquemas de adaptación más viables y efectivos para la realidad de cada sector.









