

Podrías usar la primavera como tu inicio de año, ya que, aunque nos manejamos con el calendario gregoriano, el cuerpo está diseñado para restaurarse en invierno; no por nada los animales hibernan. Cuando el sol vuelve a estar cerca, tenemos más luz y, por lo tanto, más energía; las flores empiezan a nacer, los animales salen de nuevo y los humanos podemos aprovechar para darle ese impulso a nuestros planes, guiándonos con nuestro verdadero ritmo, que es el que la naturaleza va dictando. Incluso nuestros ancestros se guiaban por la luna… pero ese tema lo dejamos para después.
¿Te habías puesto a pensar en esto? No significa que esté mal hacer todos nuestros rituales de Año Nuevo el primero de enero; yo soy fan de hacerlos, porque hay mucha energía disponible en el colectivo para nuevos comienzos, pero definitivamente el cuerpo no siempre está listo. Por ello, también en el equinoccio de primavera hago los mismos rituales. Te los comparto por si te animas a realizarlos. Recuerda que no funcionan porque sean magia, sino por la intención que les pones y porque son acciones metafóricas para hablarle a tu subconsciente:
¿Por qué hago énfasis en que lo sientas? Porque la sensación hace que ancles las cosas; al igual que el trauma se ancla en las sensaciones del cuerpo, aquí estás usando ese mismo mecanismo de integración a tu favor.
Así que ya lo sabes: tómate un tiempo para ti, para escribir esas tres hojas, para cuestionarte de dónde viene eso que quieres o crees querer y permitirte sentir; esa es la clave para pasar de la mejor manera a tu siguiente nivel, a florecer hacia tu nueva etapa.









