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Lo que callan los líderes

Por: MPO. Jennifer Amozorrutia
Experta en Cultura y Ambiente Laboral
jamozorrutia1@gmail.com

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A Raúl lo acaban de promover como jefe de área. Llega entusiasmado, seguro de sí mismo, convencido de su experiencia y preparación, con muchos planes por delante. Sin embargo, con el paso de los días, comienza a notar señales inquietantes: sus decisiones son debatidas de manera hostil, sus compañeros no escuchan, advierte que hablan a su alrededor, solicita información que nunca le llega, en las reuniones se siente un ambiente tenso e identifica comentarios sarcásticos. A veces, incluso, le llegan rumores de otras áreas en los que cuestionan su capacidad. Y lo peor es que esto no viene de sus jefes o de otro departamento, sino de su propio equipo. Esa dinámica tiene un nombre: upward abusive behavior.   Cuando el abuso se invierte El upward abusive behavior, o abuso ascendente, es un fenómeno en el cual los colaboradores dirigen hacia sus jefes conductas abusivas u hostiles. Esto puede ser desconcertante, porque existe la idea tradicional de que el poder o el hostigamiento sucede con más frecuencia de arriba hacia abajo. Pero su impacto es igual de grave.   Este fenómeno se manifiesta de distintas formas: críticas constantes frente a otros, manipulación de información clave, exclusión deliberada en dinámicas de equipo, resistencia sistemática a las decisiones del líder, chismes o sabotaje abierto de proyectos. Frecuentemente comienza de manera sutil, con microagresiones cotidianas, hasta escalar a escenarios de intimidación que comprometen tanto la estabilidad como la cohesión del equipo.   El abuso también escala hacia arriba La mayoría de las veces que hablamos de ambientes tóxicos pensamos en jefes abusivos. Pero no siempre es así. Y cuando un equipo dirige su hostilidad hacia el líder, lo que parece una simple fricción se convierte en un problema que puede desestabilizar a toda la organización.   El abuso ascendente suele disfrazarse de inconformidad legítima: cuestionamientos “críticos”, silencios objetivos, exclusiones en dinámicas clave. Sin embargo, cuando esas conductas se vuelven frecuentes, impactan de manera negativa la dinámica del equipo de trabajo y se convierten en patrones de hostilidad y violencia.   Visibilizar este fenómeno es vital porque no sólo impacta en la persona que lo padece, sino en la cultura de la compañía. Un jefe debilitado no tiene la capacidad de tomar decisiones objetivas, cuestiona sus ideas, pierde el control de la gestión del equipo y difícilmente se cumplen las metas. Además, a nivel personal, mina la autoestima, eleva la ansiedad, pudiendo provocar burnout. Por ello, reconocerlo y nombrarlo es el primer paso para proteger tanto a los líderes como a la salud de la organización.   Acciones para responder al abuso ascendente Si bien es un fenómeno complejo, las áreas de Recursos Humanos pueden jugar un papel decisivo para prevenirlo y enfrentarlo. Estas son algunas líneas de acción:  
  1. Visibilizar el problema: nombrar el abuso ascendente y reconocerlo como una forma de violencia laboral legítima a los líderes para pedir apoyo.
  2. Registro de incidentes: promover la documentación objetiva de cada caso para dar seguimiento y evitar que se minimicen.
  3. Políticas de respeto en doble vía: incluir explícitamente el abuso ascendente en los códigos de conducta, con protocolos de atención, así como las consecuencias derivadas de dichas conductas.
  4. Capacitación continua: formar a líderes y colaboradores para darle visibilidad a este fenómeno, y desarrollar competencias en comunicación, manejo de conflictos y empatía para reducir espacios de hostilidad.
  5. Acompañamiento a nuevos líderes: ofrecer mentoring o coaching a líderes recién promovidos, que suelen ser los más expuestos.
  Hablar del abuso ascendente es parte de derribar tabúes en el mundo laboral. El reconocer que los líderes pueden ser violentados nos permite avanzar hacia culturas más justas, equitativas y transparentes. Al final, cuidar la dignidad de todos, sin importar si eres líder o colaborador, es lo que sostiene la confianza en una empresa.