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Quiero hacer mi película, ¿cómo le hago?

Por: Esteban Cortés Sánchez
Compositor de música para cine y director de orquesta
https://linktr.ee/lecscorp

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“Si dices que vas a ser director de cine, nunca lo vas a ser. Si dices que eres director entonces ya lo eres”.

Guillermo del Toro

¿Quieres hacer una película y no sabes por dónde empezar? La cosa en realidad es sencilla y difícil al mismo tiempo. Dentro del proceso de realización se entra algunas veces en el juego de ¿qué fue primero: el huevo o la gallina? Y esto lo vuelve a poner de manifiesto el mismo Del Toro cuando dijo en una clase magistral lo que todo director o productor ya sabe: el presupuesto nunca te alcanza. Comencemos lo que será una pequeña guía de “Cómo hacer tu película para principiantes”:

Parte uno: preproducción

En esta etapa se ve lo referente a lo que sucede antes de que comiencen a rodar las cámaras y se debe saber qué se va a filmar. Aquí entra el origen de todo: el guion. En este punto se presenta el juego de la gallina o el huevo. Si está cargado de elementos como locaciones, efectos visuales, cámaras especiales (tipo IMAX, por ejemplo), los gastos no harán más que incrementarse cada vez más. ¿El presupuesto debe adaptarse al guion o viceversa? El dinero puede venir de muchas partes. Apoyos gubernamentales como el PECDA o el FONCA, o de procedencia privada como la herencia que dejó la abuela o a través de páginas en Internet para recaudar fondos a cambio de algún beneficio. Si tienes un fondo económico sin restricciones (al estilo de Francis Ford Coppola en Megalopolis), no hay problema, aunque al inicio (y de ahí la existencia de este artículo) lo común es que se tenga una historia, un teléfono móvil y un montón de buenas intenciones.

Dentro del proceso de preproducción también entran acciones como el diseño de vestuario, búsqueda de locaciones, contratación de actores y demás miembros del equipo, planeación y construcción de sets. Todo lo mencionado, por supuesto, con un precio. Cotizar es la palabra clave.

Parte dos: producción

Esta etapa comprende (a grandes rasgos) todo lo que sucede cuando se comienza a rodar y es la parte donde podrían aumentar los costos. Grabaciones atrasadas por causas ambientales o enfermedad, el mal funcionamiento de algún aparato, accidentes en el set, cambios en el guion. La programación al minuto es indispensable no sólo para evitar inconvenientes, sino también para salir avante de aquellos que se presenten. En pocas palabras, el tiempo es dinero.

Parte tres: posproducción

Una vez que se haya grabado todo, el proyecto entra en su última fase en la cual no sólo se le darán los toques necesarios como la corrección de color, añadir la música, regrabar algo si fuera necesario y la edición, también viene la parte crítica de la distribución (salas de cine o streaming) y las campañas publicitarias para que la cinta no sólo llegue al nicho para la que fue concebida, sino que se convierta en un producto rentable.

Esto es a grandes rasgos lo que implica hacer un filme. A cada paso del camino –desde semanas hasta años– los productores serán aliados o enemigos a vencer, pues son las personas que constantemente les recuerdan a los directores que no tienen recursos infinitos. Si el productor es el director y, como en muchos casos, también el guionista, tendremos una visión realmente artística de la obra…y la pobre alma tendrá el triple de trabajo. Una cinta no necesita un gran presupuesto para ser exitosa, requiere una buena historia y, a veces, con un celular basta.

“Hay tres películas en cada película. La primera es la que pensaste y escribiste. La segunda es la que grabaste. Y la tercera es la que se crea en la edición”. David Stoler.