Martes, 29 de Setiembre de 2020

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Desempleo, el daño colateral de enormes dimensiones

Por: MDPL. Daniela Barrera Rodríguez
Abogada STRATEGA Consultores
daniela.barrera@strategamagazine.com

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En una situación que no tiene precedentes para la época moderna de la humanidad, las consecuencias son inimaginables, pues hemos desarrollado tantos esquemas y sistemas que permiten que la vida sea cómoda, útil y práctica que dimos por sentado lo más básico: la salud. Estamos frente a un enemigo silencioso e invisible que nos debe unir como raza para aprender a vivir con él, no se trata de eliminarlo, sino de encontrar la forma de reducir su impacto negativo en nuestro día a día.

En México, la declaratoria oficial de emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor a la epidemia generada por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19) fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de marzo del año 2020 como consecutiva de la sesión plenaria del Consejo de Salubridad General, encabezado por el presidente de la República. El documento establece, entre otras medidas, la suspensión inmediata de actividades no esenciales en los sectores público, privado y social del 30 de marzo al 31 de mayo del año 2020, con la finalidad de mitigar la dispersión y transmisión del virus.

El empleo es algo que requerimos para satisfacer nuestras necesidades, ya sea formal o informal; es la manera para desarrollar metas y habilidades, resulta satisfactorio concluir una tarea y servir a los demás, pero, ¿qué pasa ahora que la única medida cierta para el combate del virus es el distanciamiento social? Se generan los daños colaterales de este problema mundial y uno de los más importantes es la reducción de los centros de trabajo que pueden seguir operando, así como las actividades que –por dicho mandato– no deben llevarse a cabo, muchas personas se han quedado sin sustento, ocasionando una ola que arrastra a todos por igual, sin importar su estado de salud.

En 2019 la Secretaría del Trabajo y Previsión Social reportó la generación de 342,077 empleos en México (corresponde a las personas que fueron inscritas por primera vez en el año en el IMSS), para ponerlo en perspectiva, dicha cifra representa poco menos del total de la población de Islandia, esto quiere decir que el año pasado se generó el equivalente de empleos formales necesarios para satisfacer a los habitantes de prácticamente todo ese país de Europa del noroeste. Sin embargo, la secretaria del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde Luján, dio a conocer que, como consecuencia de la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19, entre el 13 de marzo y el 6 de abril de 2020 se perdieron 346,878 empleos formales, dando así un enorme y total retroceso a lo obtenido en 2019. Los estados más afectados son: Quintana Roo, Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco, Estado de México y Tamaulipas; y las empresas de menos de 250 empleados, las más azotadas por los recortes de personal.

El panorama mundial resulta igual de desalentador, ya que para el 10 de abril del presente año, la Organización Mundial del Trabajo (OIT) señalaba que los sectores más expuestos a sufrir crisis son los de hospedaje, restauración, actividades empresariales y administrativas, comercio minorista y manufactura. Un alarmante 81% de la fuerza laboral mundial se ha visto afectado por cierres parciales o totales de su fuente de trabajo y un aproximado de 1,250 millones de personas son consideradas de alto riesgo por encontrarse en sectores vulnerables en esta pandemia.

Citando a la OIT, “es necesario adoptar medidas políticas integradas y a gran escala, centradas en los siguientes pilares: apoyar a la empresas, al empleo y a los ingresos; estimular la economía y los empleos; proteger a los trabajadores en el lugar de trabajo y utilizar el diálogo social entre los gobiernos, trabajadores y empleadores a fin de encontrar soluciones”.

Resulta primordial analizar qué hicimos para estar aquí, cómo puedo cambiar mi entorno para mejorarlo, dejar de ser tan egoístas con el tiempo y dedicarlo un poco a un bien común, pues todo en esta vida es cíclico y vaya que nos alegra recibir una buena acción de regreso.