Miércoles, 20 de Setiembre de 2017
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Oficial de Comercio Exterior: el guardián de las puertas de México

Por: Mtro. Iván Gutiérrez Herrera
Licenciado en derecho y Maestro en Gobierno y Políticas Públicas por la Universidad Panamericana
@ivangtzher

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Pocos saben sobre la importancia de la tarea que realizan los Oficiales de Comercio Exterior (OCE), y de todo lo que hay previo a su llegada a las diversas aduanas del país. En este texto se pretende explicar por qué son los guardianes de las puertas de México.

Es importante contextualizar el conocimiento que tiene la sociedad mexicana sobre las labores que realiza el Oficial de Comercio Exterior (OCE), y en principio resulta relevante destacar que muchos ciudadanos mexicanos no conocen a estos servidores públicos con ese nombre, sino que los ubican como “los de aduanas”, “oficial aduanero”, “policía aduanal”, etc.

Por lo que hace a sus funciones, en el mejor de los casos, los reconocen como aquellos que revisan sus maletas cuando al ingresar a México les toca el semáforo rojo, les cobran impuestos cuándo superan un determinado monto de mercancía o les confiscan productos que por distintas causas no pueden ingresar al territorio nacional; y efectivamente, son actividades que realizan, pero tan solo son una pequeña parte de todo lo que pueden hacer dentro de una aduana nacional.

La primera pregunta que tenemos que hacernos es ¿Qué es un Oficial de Comercio Exterior?

En términos generales, un OCE es un servidor público adscrito al Servicio de Administración Tributaria (SAT), que puede encontrarse ubicado en cualquiera de las 49 aduanas del país, cuyo propósito es que se ejecute la revisión en la entrada y salida de mercancías y pasajeros al territorio nacional conforme a la legislación correspondiente.

Dicho lo anterior, debemos conocer qué hace un Oficial de Comercio Exterior:

  • Asesora y orienta a los usuarios de comercio exterior sobre los trámites dentro de la Aduana.
  • Lleva a cabo la revisión de los documentos que amparan las mercancías de comercio exterior, así como la recepción de declaraciones aduaneras.
  • Efectúa la revisión del equipaje y los medios de transporte de manera física o con apoyo de equipos de revisión no intrusiva, como por ejemplo con máquinas de rayos X.
  • Realiza el cálculo y el cobro de contribuciones de comercio exterior.
  • Detecta mercancías prohibidas, ocultas o no declaradas.
  • Lleva a cabo la conducción o traslado de mercancías de comercio exterior y equipajes.
  • Brinda seguridad al personal involucrado en las actividades del despacho aduanero.
  • Vigila los recintos fiscales y fiscalizados, a través de patrullajes y recorridos físicos; también controla los accesos y salidas.

Pone a disposición de las autoridades competentes a quienes se encuentran involucrados en la comisión de una probable conducta delictiva, así como mercancías objeto del presunto delito.

Como puede verse, las funciones que realizan los OCE’S no son menores, no solo se trata de temas recaudatorios sino también de economía, medio ambiente y hasta de seguridad nacional.

Así como un OCE puede revisar maletas para detectar mercancía prohibida o no declarada, también puede encontrar armas o droga oculta en contenedores, frustrar la pretensión de ingreso de indocumentados al país y descubrir el tráfico ilegal de animales, entre otras muchas posibilidades.

Sin duda, con la situación que hoy vive el país, los Oficiales de Comercio Exterior, corren riesgos en el ejercicio de su cargo, temas de delincuencia organizada, corrupción, amenazas e intimidaciones forman parte de su día a día.

A lo anterior se le suman jornadas laborales prolongadas, constante cambio de residencia y condiciones climáticas adversas, por lo que no todas las personas tienen la vocación para desempeñar este trabajo.

Precisamente, por la gran importancia de las funciones y el contexto en el que las ejercen, las autoridades hacendarias se dieron a la tarea de encontrar la forma de contar con elementos confiables, profesionales, capacitados y eficientes, para resguardar las puertas del país.

Es así que se creó un centro de formación especializado en preparar futuros Oficiales de Comercio Exterior, otorgándoles el conocimiento y las herramientas necesarias para enfrentar la realidad que se presenta en las aduanas, mismo que a la fecha opera en el estado de Querétaro.

Lo anterior, da cabida a otra pregunta, ¿cualquiera puede ser OCE?

La realidad es que no cualquiera puede ser Oficial de Comercio Exterior, pues se necesita completar un Programa Formativo en Materia de Comercio Exterior dentro del mencionado centro de formación, que inicia con una convocatoria, seguida de un proceso complejo de reclutamiento con evaluaciones técnicas, psicométricas, toxicológicas, de confiabilidad (polígrafo) y diversas entrevistas.

De todos aquellos que aplican para ingresar al citado Programa Formativo, aproximadamente sólo el 10% logra ingresar.

Dentro del centro de formación se les da una capacitación integral durante 11 semanas, periodo en el que los participantes comen y duermen en las instalaciones y aprenden todo sobre sus funciones a nivel teórico, técnico y práctico, cuestiones como despacho de mercancías, calcular contribuciones, despacho de pasajeros, disparar un arma, saber qué hacer en situaciones de riesgo y entrenamiento táctico, entre otras cosas.

Después de todo este proceso, si sus calificaciones son satisfactorias, se gradúan como Oficiales de Comercio Exterior y se incorporan a alguna de las 49 aduanas del país.

Como puede verse, la formación del OCE se cuida con detalle desde el reclutamiento hasta la integración a la aduana, generando servidores públicos de élite dentro de la administración pública federal.

No debemos ver al Oficial de Comercio Exterior como aquél que solamente  revisa  maletas, su labor es más compleja y tiene mucho detrás, trasciende a la economía y a la seguridad nacional. Su nivel de preparación, capacidad y sacrificio está garantizado, no por nada es considerado el guardián de las puertas de México.