Martes, 19 de Octubre de 2021

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Peligro indirecto al descolgar el teléfono

Por: MDPL. Daniela Barrera Rodríguez
Abogada STRATEGA Consultores
daniela.barrera@strategamagazine.com

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El patrimonio tanto tangible como intangible de las personas, sin duda, es su mayor tesoro; pero qué pasa cuando la naturaleza bondadosa y trabajadora del ser humano se confía o actúa con el más puro altruismo, sólo pensando en ayudar a los demás o mantener fuera de peligro a familiares al entablar una conversación telefónica con alguien falto de escrúpulos que lo único que desea es apoderarse de lo nuestro por medio de las más viles amenazas y manipulación de sentimientos, logrando entrar a nuestra mente y accediendo a cosas que, en otras circunstancias, podríamos identificar como falsas y fraudulentas. Lo anterior se materializa cuando se dan las extorsiones telefónicas, conocidas también como extorsión indirecta.

El hecho es considerado como una conducta delictuosa, penada por la ley y perseguida de oficio, es decir, sin importar que la víctima no haya interpuesto denuncia por miedo a represalias por parte de sus agresores. Los actos se configuran cuando una persona, sin derecho, obliga a otra a dar, hacer, dejar de hacer o tolerar algo para obtener un lucro o causar un perjuicio patrimonial y, para el escenario específico que nos ocupa, los actos anteriormente señalados son perfeccionados vía telefónica. La pena que podrá ser impuesta a quien resulte responsable va de 2 a 8 años de prisión y de 40 a 160 días de multa. Teniendo agravantes y atenuantes de acuerdo a la calidad tanto del sujeto activo como del pasivo.

La comisión de este delito ha presentado un repunte a partir del año 2001 como consecuencia del uso masivo de los teléfonos celulares, se calcula que un extorsionador hace, en promedio, 7 mil llamadas al mes. Se trata de una violación a la ley que permite mantener el anonimato del responsable, se han registrado llamadas cuyo origen proviene de teléfonos públicos, centros de reinserción social o celulares “desechables” cargados con tarjetas de prepago que no se encuentran registrados a ningún nombre; haciendo la tarea de persecución judicial prácticamente imposible cuando se trata de un crimen no configurado plenamente. Caso contrario cuando sí existe un intercambio de bienes, pues, ya sea que se dé en forma personal o a través de una cuenta, gracias a las instituciones bancarias este rastro puede ser seguido por las autoridades para encontrar al responsable.

Las modalidades de comisión de este delito también han ido cambiando, ya que en un inicio los delincuentes recurrían a la usurpación de la identidad de un falso policía, agente aduanal o médico que hablaba en nombre de un familiar para pedir dinero, pues este se encontraba en peligro o en una situación muy comprometedora. Posteriormente, con ayuda de los directorios telefónicos, la comunicación giraba en torno a un supuesto secuestro exprés, con llamadas en un tono agresivo e intimidatorio. Ahora se involucran servicios o premios que la víctima ha ganado o se encuentran en peligro sus cuentas bancarias en alguna institución. En resumen, maneras hay tantas como colores en el universo.

Las recomendaciones por parte de las autoridades son:

  • Si te hablan diciendo que recibieron una llamada de tu teléfono y eso no es cierto, sólo indica que fue un error y cuelga.
  • No facilites información personal o de tu familia a desconocidos.
  • Si utilizas la banca en línea o realizas trámites gubernamentales en línea, verifica siempre la seriedad y seguridad del sitio.
  • Procura que tu número telefónico sea confidencial y no aparezca en directorios públicos.
  • Contesta con un “¿con quién quiere hablar?”, nunca proporciones tus datos o los de tu casa e instala un identificador de llamadas.
  • Evita ingresar datos personales en computadoras de uso compartido.
  • Configura la privacidad de las cuentas de acuerdo a tu conveniencia.

Si estás en una situación donde podrías ser víctima de una extorsión telefónica no pierdas la calma, cuelga lo más pronto posible, asegúrate de que tus familiares o el patrimonio supuestamente afectado estén bien y comunícate al 088 o reporta a través de PF Móvil, vías de contacto del Centro Nacional de Atención Ciudadana de la Policía Federal.