

En los últimos años hemos visto cómo la pasión por tener una mascota ha crecido de manera impresionante, antes los lugares pet friendly eran escasos; hoy, perros y gatos son invitados frecuentes en cafés, parques, centros comerciales y hasta en oficinas. La cultura ha cambiado: muchas personas ya no ven a sus amigos peludos sólo como compañía, sino como un miembro más de la familia.
Brindarles comodidades, consentirlos y mimarlos es una muestra de amor, pero a veces se olvida lo esencial, ser un tutor responsable implica cumplir obligaciones legales y sociales. Un ejemplo claro lo tenemos en la Ciudad de México, que en 2024 lanzó el Registro Único de Animales de Compañía (RUAC), un folio digital gratuito que funciona como el acta de nacimiento de tu mascota y acredita la tutoría legal en caso de extravío o conflicto.
La obtención del RUAC se realiza en línea, es un procedimiento sencillo y toma alrededor de cinco minutos, pese a esto, muchos tutores omiten o desconocen el registro, sin saber que las consecuencias pueden ser de 24 a 36 horas de arresto o una multa de 21 a 30 veces la UMA (de $2,280 a $3,400 pesos).
Así como en la Ciudad de México, a nivel nacional e internacional existen comités y marcos legales que buscan proteger sus derechos y, al mismo tiempo, marcar obligaciones para sus tutores, tal como la Ley de Protección y Bienestar de los Animales Domésticos, la cual procura el cuidado de la mascota y define responsabilidades para sus dueños. En otros países, como Reino Unido, la normativa exige colocar un microchip a tu perro o gato; además, deben portar un collar con placa de identificación, según la Orden de Control de Perros de 1992.
De forma internacional, varios países permiten la entrada de mascotas a establecimientos públicos siempre que se cumplan las políticas del lugar, como ingresar en transportadoras, carriolas o incluso el uso de bozal, ya sea por pertenecer a una raza considerada de manejo especial, historial de agresividad o como requisito preventivo de convivencia segura.
Tal es la importancia que hoy en día tienen las mascotas que es posible contratar un seguro especializado que no sólo abarca la atención médica veterinaria, sino que incluye cobertura de responsabilidad civil en caso de que causen daños a terceros. Paralelamente, la legislación ha ido evolucionando, pues el Código Penal ya tipifica el maltrato y la crueldad animal con penas que van de 2 a 6 años de prisión, además de multas que pueden contener agravantes.
Por otro lado, en lo que respecta al transporte, es cada vez más común observar animales viajando en cabina como un pasajero más, pero ¿qué se necesita? Para asegurar un viaje seguro y cumplir con los reglamentos, se deben considerar los siguientes requisitos:
Así como el amor hacia los animales ha crecido, también lo ha hecho su protección jurídica, pues amarlos significa comprometerse con su alegría diaria y su seguridad, cumpliendo responsabilidades en todos los ámbitos de su vida. En casa: rutina, juego y salud; en la calle: correa, placa, bozal y entrenamiento; y en el mundo: microchip, documentación y respeto a las normas.
Adoptar, proteger y cuidar no es sólo un acto de cariño, sino un pacto de responsabilidad legal y ética que refleja el reconocimiento de los animales como sujetos de derechos dentro de nuestra sociedad.









