

La bicicleta es una de las invenciones más útiles en la historia de la humanidad. Según la perspectiva, puede ser un juguete, un medio de transporte, una herramienta de trabajo, una solución ecológica o un sinónimo de libertad.
Sus orígenes datan del siglo XIX y desde entonces no ha parado de evolucionar. Las hay para todo tipo de propósitos. Para aprender, para paseos cortos, de calle, de ruta, de montaña, de BMX, para cargar cosas, de dos o tres personas… la variedad en la actualidad es abismal e interesante.
Con ello, era lógico que el ciclismo se convirtiera en uno de los deportes más practicados a nivel mundial. Hasta cierto punto, es relativamente fácil que muchas personas en el mundo tengan acceso a una bicicleta y ese es el primer paso para entrar en la magia de esta disciplina.
Para el ciclismo de ruta existen eventos imperdibles como el Tour de Francia. La competencia consta de una gran carrera en etapas que recorre mayormente territorio francés. Es histórica por su antigüedad, por su dificultad y por las figuras que disputan el título. Representa el espíritu de competencia y el potencial de la fuerza y la capacidad atlética que puede tener el ser humano moderno.
En años recientes, el ciclismo extremo se ha desarrollado de forma importante. Apenas en 2020 el BMX se convirtió en un deporte olímpicoy tiene diferentes modalidades, aunque en general combina el control de la bicicleta con acrobacias y trucos.
Cabe destacar que una de sus variantes, denominada Vert Ramp, consiste en saltos de altura en rampas verticales. Hay un récord Guinness relacionado con esta disciplina y lo ostenta Matt Hoffman, un histórico rider norteamericano que realizó un salto de casi 16 metros de altura.
Hoy en día, gracias a la fusión de ingeniería y ciclismo, existen otras versiones del ciclismo de montaña. Una de las más impresionantes es el Downhill, que consiste en una carrera de tiempo de un punto A a un punto B. Con el aliciente de que el punto A es un área con altura considerable y el punto B es la parte más baja.
Este tipo de competiciones ha atraído a las marcas más importantes de deportes extremos y con ellas una masividad adicional de personas que, si bien no practican ciclismo, son cautivadas por la adrenalina y asisten a los eventos para ver a los riders más locos del planeta.
Y si de locuras se trata, qué se puede decir del Bicipolo, que mezcla el polo sin caballos y una especie de hockey, pero con bicicletas. Creatividad sobra, mientras uno pueda andar en dos ruedas.
El ciclismo es apasionante por donde se vea. Ya sea como un simple esparcimiento o con la fiereza de la competitividad.
La bicicleta es un poderoso aliado para el planeta, para la niñez y para toda la humanidad. Es por eso que se puede decir que el ciclismo es un deporte universal y la bicicleta es un sinónimo de felicidad.









