

En un mercado saturado –como el del tequila, con casi 3,000 marcas y 200 destilerías–, la mayoría de las empresas caen en la erosión de valor y guerras de precios. Aunque ajusten costos, afinen mensajes y mejoren su publicidad, el consumidor suele percibir los productos como iguales.
A diferencia de la estrategia océano azul, que busca mercados vírgenes, crear categorías resuelve problemas existentes con productos evolucionados y obliga al cliente a evaluar el valor bajo nuevas reglas.
Crear una categoría no es lanzar un producto nuevo ni cambiar mensajes; en lugar de competir por ser mejores en un rubro existente, las empresas líderes redefinen el problema que el cliente quiere resolver. Las categorías precisan los criterios de decisión, las anclas de precios y qué marcas son líderes o están en el set de consideración de compra.
La fórmula para crear una categoría:
La tensión nace del conflicto: quieres un tequila añejo, pero fresco; energía, pero sin más café; servicios tecnológicos económicos (offshore), pero sin la barrera horaria de la India. Así nació el nearshore de Softtek, un concepto que resolvió el dilema de la proximidad cultural y horaria.
Dominar una categoría no es un ejercicio de creatividad publicitaria, sino de enfoque estratégico. Las compañías que lo logran dejan de competir por atributos o promociones y puntualizan la percepción de valor del cliente, logrando una ventaja sostenible para la empresa.









