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Diversidad cognitiva e inclusión: nuevo motor para el éxito empresarial

Por: LP. Elizabeth García Montiel
Licenciada en Psicología, reclutadora senior y consultora en RRHH
elizabeth.garcia@perfill.com.mx

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La diversidad y la inclusión laboral se han convertido en ventajas competitivas para las organizaciones. Mientras que la diversidad responde a las personas que forman parte de una empresa, la inclusión se refleja en cómo participan y se sienten valoradas en su día a día. Sin embargo, más allá de la diversidad identitaria –como género, edad, raza u orientación sexual– existe una dimensión menos visible pero vital: la diversidad cognitiva. Esta se define como las distintas formas de pensar y de procesar la información ante un problema.

Este concepto parte de la variedad de perspectivas dentro de un equipo de trabajo. Scott Page, investigador clave de este concepto, planteó que cuanta mayor diferencia exista entre las analogías y las categorías que utilizan dos personas, más variadas serán las soluciones potenciales que puedan generar frente a un desafío.

Aumentar la diversidad cognitiva en los equipos de trabajo contribuye a su eficiencia y productividad, pues aporta valor añadido, reduce tiempos de resolución de problemas y alcanza niveles creativos superiores a los de grupos homogéneos.

La interacción entre perspectivas divergentes impulsa a las personas a reflexionar con mayor rigor, contemplando mejor la complejidad de las situaciones. Esto reduce los puntos ciegos corporativos y brinda calidad en la toma de decisiones.

Para aprovechar la diversidad cognitiva, las empresas necesitan rediseñar procesos organizacionales. Los líderes deben crear espacios donde probar enfoques distintos sea seguro y la diferencia de pensamiento no se perciba como conflicto. Las organizaciones tienen que capacitar a sus directivos para otorgar mayor autonomía a los equipos y vincular la inclusión con la responsabilidad directa del liderazgo.

En definitiva, la diversidad cognitiva y la inclusión no suceden por accidente; requieren diseñarse y sostenerse en el tiempo. Gestionar estas diferencias ya no es sólo una iniciativa de recursos humanos, sino un requisito indispensable para cualquier organización que desee liderar y adaptarse al futuro.