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Historias que no mueren: el truco secreto para vencer al scroll

Por: LC. Héctor Daniel Ramos Gómez
Comunicólogo apasionado por la realización audiovisual, la docencia y el marketing aplicado
hdrdistribucion@gmail.com

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En un mundo donde los pulgares se han convertido en jueces implacables, las empresas se enfrentan cada día al mayor verdugo de su comunicación: el scroll infinito. Basta un segundo de duda, una chispa de desinterés, para que el mensaje se pierda entre memes, noticias fugaces y la próxima notificación. Sin embargo, en medio de este ruido, existen historias que detienen al usuario, despiertan su curiosidad y conquistan un lugar en su memoria. ¿Cuál es ese truco que logra vencerlo?

El primer secreto está en la emoción genuina. Los algoritmos cambian, las tendencias se agotan y las modas digitales se desvanecen, pero las emociones permanecen. Cuando un mensaje conecta con la risa, la nostalgia, el orgullo o la esperanza, deja de ser un simple anuncio y se convierte en un recuerdo compartido. Las marcas que apuestan por lo humano generan un eco que trasciende plataformas.

El segundo es la narrativa compacta. En un entorno donde cada instante cuenta, la comunicación efectiva no depende de decir mucho, sino de expresar lo esencial con fuerza. Una buena historia no necesita párrafos interminables ni discursos llenos de tecnicismos; basta con una idea clara, personajes identificables y un desenlace que invite a actuar. El poder está en la síntesis que sorprende, no en la saturación de datos.

El tercero reside en la autenticidad estratégica. No se trata de inventar un guion perfecto, sino de mostrar vulnerabilidad con intención. Las marcas que comparten sus aprendizajes, errores y procesos de mejora generan confianza. En 2025 vimos cómo las compañías que dejaron de hablar como corporaciones y comenzaron a hacerlo como personas consiguieron un nivel de engagement que ni la mejor pauta pagada podía garantizar.

El cuarto secreto es la coherencia entre mensaje y acción. Una historia que promete debe estar respaldada por hechos. Si una marca habla de sostenibilidad, pero no la practica, la narrativa se desploma al primer comentario crítico. En cambio, cuando existe consistencia, la audiencia no sólo escucha: se transforma en embajadora de la causa. El storytelling más efectivo nace cuando el relato y la práctica avanzan de la mano.

El quinto, quizás el más desafiante, es el factor sorpresa. En la economía de la atención, la originalidad no es un lujo, es una necesidad. Un giro inesperado en el contenido, un formato innovador o un detalle creativo pueden marcar la diferencia entre ser ignorados o recordados. El scroll se detiene cuando algo rompe la monotonía y despierta la curiosidad del espectador.

La lección es clara: no basta con aparecer en la pantalla. El verdadero reto es permanecer en la mente y el corazón de las personas. Para ello, las empresas deben recordar que su comunicación no compite únicamente contra otras, sino contra todo lo que existe en la palma de una mano. Y en esa batalla, las historias que no mueren son aquellas que logran ser humanas, breves, auténticas, coherentes y sorprendentes.

En 2026, las organizaciones que entiendan este juego no se obsesionarán con ganarle al algoritmo, sino con conquistar al lector. Porque al final, el secreto no está en vencer al scroll: está en escribir historias que merezcan ser leídas una y otra vez.