

Los Juegos Olímpicos de Invierno son uno de los eventos deportivos más particulares del mundo. La mayoría de las disciplinas son una mezcla de deporte de frío y cultura de montaña. La competencia es el punto de encuentro de actividades que, en muchas latitudes, pueden ser consideradas de nicho, pero que para algunas culturas son casi una religión.
La justa olímpica invernal cuenta con 16 disciplinas, de las cuales apenas tres son de conjunto. De todas ellas, el hockey sobre hielo es un deporte único. Mezcla la elegancia y la velocidad del patinaje, con la fiereza y la destreza de un deporte de contacto que demanda una capacidad física de élite; además, no es para cualquiera, pues es, sin duda, uno de los más demandantes que existen.
Este deporte se inventó en Canadá; sin embargo, su práctica se fue expandiendo por el mundo y muchos países adoptaron su espíritu competitivo como propio. Los rusos, los finlandeses y los suecos se convirtieron en potencias. Asimismo, los estadounidenses hicieron lo propio hasta transformarse en un rival a vencer.
En el entorno olímpico es una de las prácticas más antiguas y las finales del torneo son de los eventos que más reflectores atraen. Hay mucha historia, y muchos de los partidos entre naciones son considerados auténticos clásicos.
Pese a que este deporte forma parte del programa olímpico desde 1920, fue hasta 1998, en Nagano, Japón, cuando las naciones contaron con representativos femeninos. En esta rama, la historia no ha sido muy diferente, salvo por la ausencia rusa en los medalleros.
En la reciente justa olímpica celebrada en Italia, los estadounidenses tuvieron un resurgimiento en la rama varonil, pues lograron conquistar el oro después de 46 años.
La última vez que fueron campeones lo presumieron en diversas películas y documentales. Seguramente lo logrado en 2026 también será compartido de forma similar.
En la rama femenina, el equipo norteamericano también conquistó el oro. Esto no es una novedad, ya que el seleccionado femenil ha sido mucho más dominante que su contraparte. Mérito merecedor también de filmes y absoluta presunción.
Pero nadie ostenta el dominio como los canadienses. Dignos creadores del deporte son los reyes con 26 medallas doradas acumuladas en ambas ramas. En el podio histórico también figuran los rusos en la rama varonil y las suecas en la femenil.
Hablar de hockey es hablar de un espectáculo. Hay velocidad, agresividad y mucha historia en juego en cada partido. En la pista se enfrentan 12 atletas: un portero y cinco jugadores por equipo. Los profesionales pueden llegar a perder entre dos y tres kilos en un solo partido, lo que demuestra que no es un deporte para débiles.
Dicho todo esto, no es un desacierto llamar al hockey “el rey del hielo”: un deporte apasionante y digno de seguirse.









