Domingo, 16 de Diciembre de 2018
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Veganismo: el creciente mercado de las carnes vegetales

Por: MBA. Nestor Enrique Murillo Muñoz
Consultor de Negocios, arquitecto de software, analista económico y de desarrollo sustentable.
ajenjo@live.com

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Para generar un kilogramo de carne animal se necesitan emplear quince mil litros de agua; evitar comer un kilo de carne al día podría generar un ahorro equivalente al agua utilizada para bañarte durante un año completo.

Sin embargo, −si consideramos el precepto de Lavoisier-Lomonosov en su ley de conservación de la materia (1745): “La materia no se crea ni se destruye, solo se transforma”−  resultaría imposible que nos quedáramos sin agua, ya que siempre encontraríamos la forma de transformarla en beneficio de la naturaleza humana. No obstante, la propuesta es aprovechar el impulso de la gente que trata de tener hábitos alimenticios más saludables, y verlo como una gran estrategia, tendencia y oportunidad de negocio.

La industria alimenticia cuenta con un aproximado de 7,200 millones de comensales, que es el mismo número de habitantes del planeta (in crescendo), estos usuarios están totalmente desconectados del proceso, de la fuente u origen de la comida y de los productos necesarios para su elaboración.

Para retomar el ejemplo inicial, en la producción de un kilógramo de carne habría que tomar en cuenta, el agua que se utiliza íntegramente en el proceso productivo,  que va desde el sembrado de los cereales que consume el animal, hasta el agua que bebe durante toda su vida. Así pues, −contrariamente− a la actual limitación de recursos destinados para la crianza, el número de cabezas de ganado se ha incrementado vertiginosamente durante los últimos diez años; tendencia que se ha visto reflejada en un aumento significativo de la cantidad de hectáreas de pastos.

Los sistemas agrosilvopastoriles son una herramienta para mejorar la gestión de la ganadería, disminuir la tasa de deforestación, y restaurar las tierras degradadas. Es por esto, que los inversionistas financian a las empresas con conciencia ambiental y que son amigables con los animales.

Así, los productos cárnicos veganos ganan terreno en el mercado de la salud alimentaria por no utilizar ingredientes de origen animal, sino de legumbres como el guisante; de herbáceas como el betabel; y de extractos provenientes de vegetales como el aceite de coco y el almidón, quedando libres de colesterol, gluten y organismos genéticamente modificados. Alimentarse de esta manera es una de las medidas más poderosas que cualquiera puede adoptar para reducir su impacto sobre este planeta.

La eficiencia, la sostenibilidad y el sabor son las claves del gran éxito de este mercado. Se pronostica que para el año 2070, nadie comerá carne de animales muertos, asegura Korteweg, CEO de Vegetarian Butcher, empresa que cuenta con productos que se asegura son mejores para la salud, debido −entre otras ventajas− a que disminuyen la tasa de obesidad por engordar menos que los cárnicos tradicionales.

Para explorar nuevos nichos de mercado es necesario aprovechar las recientes oportunidades que brinda la evolución de un público objetivo, donde el consumo es principalmente naturista, vegetariano, orgánico… Ofertar estas opciones requiere de contar con los insumos que las hacen posibles. Las carnes sintéticas, por ejemplo, son elaboradas a partir de granos, soya y vegetales.

El rápido crecimiento del mercado, además de inversiones substanciales, permite recortar el precio de venta al producir mayores cantidades. Un caso concreto es el de Bill Gates, que junto con más empresarios ha dado impulso a una compañía que trabaja desde hace años para conseguir hamburguesas de carne simulada. Acerca de este producto, se dice que las vacas con las que se elabora la  hamburguesa Impossible utilizan un 95% menos tierra, un 74% menos agua, y su proceso crea un 87% menos emisiones de gases de efecto invernadero. Además,  se le publicita como 100% libre de hormonas, antibióticos e ingredientes artificiales.

Para reflejar esta visión compartida sobre los enormes beneficios de la carne de origen vegetal para la salud, el clima, los recursos naturales y la protección animal es necesario innovar en la producción ganadera, ya que es una de las grandes causantes de las peligrosas emisiones de carbono.