

¿Recuerda el periodo de pandemia de COVID-19? Nos mantuvo confinados durante más de 70 días dentro de nuestras casas y posteriormente con medidas extremas de sana distancia (como el cierre de centros educativos durante alrededor de dos años). Tuvimos que reinventar muchas actividades cotidianas. De esa experiencia también surgieron nuevas formas de entretenimiento y solaz: recientemente abundan las ofertas de talleres creativos que pueden incluir el desarrollo de diversas actividades artísticas.
Usted puede pintar un cuadro (con gises, acuarelas y hasta con vino tinto), modelar piezas de cerámica, hacer sketches en las calles, pintar a mano bolsas de lona, trabajar artesanías o armar piezas de bisutería. También hay una gran oferta de actividades físicas como meditar, caminar (ya sea fuera de la ciudad o en parques y plazas) e incluso sumergirse en albercas con hielo.
Todo dentro de un formato accesible, de la mano de alguien que guía la actividad y sin hacer grandes desembolsos ni requerir de experiencia previa. Estas actividades y muchas otras más forman parte de la enorme oferta actual de experiencias efímeras, emocionantes o emotivas, que promueven la desconexión rápida, la relajación y algunas al final incluso ofrecen un recuerdo tangible (como una obra artística, una bolsa o una escultura hechas por usted), sin importar en realidad si a través de ellas hay aprendizaje profundo, desarrollo de capacidades artísticas o físicas reales. El asistente puede disfrutar de alguna bebida, alcohólica o no, probar bocadillos y convivir una tarde con amigos o con desconocidos; también tomar selfies y videos, y compartirlos en sus redes sociales.
¿Qué representa esta creciente tendencia? Las personas hoy en día buscan experiencias instagrameables y antiestrés; priorizan momentos sociales rápidos y creativos en lugar de hobbies largos o que implican mayor inversión, y la tendencia parece que seguirá creciendo por un tiempo.
Según Bookeo.com, estas experiencias combinan creatividad, socialización y relajación, atributos que atraen fuertemente a los consumidores actuales. Se proyecta que el segmento del mercado que tan sólo se dedica al sip & paint alcance los 4,700 millones de dólares para 2028. Estamos ante un modelo de negocio que en realidad requiere de poca inversión para arrancar, su logística es relativamente sencilla y consigue adeptos con facilidad, pues los formatos, disciplinas, técnicas y temas son prácticamente inagotables y los resultados no sólo son inmediatos, sino que no requieren de esfuerzo ni expertise alguno.
¿Es competencia desleal de las escuelas de arte? ¿Confunden al público haciéndole creer que todas estas actividades son así de sencillas de realizar en una sola tarde? ¿Les venden humo a las personas? Depende del punto de vista desde el que se vea: estos talleres no están diseñados para convertir a nadie en artista o experto en los temas que abordan, sino que más bien sirven como prueba o experimentación para ver si a usted le gusta practicar determinado campo del arte o alguna actividad física; puede pasar un rato divertido sin presiones, obtener fotos bonitas para su Instagram, conocer gente nueva y socializar. Es como el karaoke de la disciplina que aborda.
No son malas opciones, sólo son efímeras y no profundizan, pues son experiencias de esparcimiento. Si en verdad le interesa realizar una actividad artística más en forma piense en buscar una oferta más concreta, con planes de estudio más amplios, programas desglosados, un temario claro, disponibilidad de horarios y fechas o días a la semana para asistir a su clase y, sobre todo, una idea un poco más precisa de lo que espera obtener a cambio de su inversión. Opciones hay muchas.









